miércoles 1 de julio de 2009
martes 30 de junio de 2009
domingo 28 de junio de 2009
Portraits
Release the stars. Rufus Wainwright
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sábado 27 de junio de 2009
La Venus negra
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martes 23 de junio de 2009
Anuncios
Borsalino (1970) Dir: Jacques Deray Alain Delon, Jean-Paul Belmondo
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sábado 20 de junio de 2009
Nunca mires una vitrina con sombreros...
Dir: Billy Wilder
Marlene Dietrich, Charles Laughton, Tyrone Power
Vestuario: Edith Head.
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jueves 18 de junio de 2009
Lineas (Ch. Dior)
Tras la Segunda Guerra Mundial la mujer encuentra, definitivamente, el sitio de su cintura y la forma de su cuerpo. La mujer consigue por fin, parecerse a sí misma.
Pero no hay que hacerse muchas ilusiones. Los modistos inventan varias líneas femeninas nuevas: la A, la H, la O (de tan arcaica raigambre), la I, etc.
A pesar de ello, las mujeres conscientes no hacen caso y siguen utilizando la línea natural, que no es precisamente, la distancia más corta entre dos puntos.
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Colección: Maestros, Vestimenta
sábado 13 de junio de 2009
Joyas masculinas
La norma general es que el hombre debe llevar pocas joyas y muy simples. Las más usuales, además de la alianza de matrimonio son: la aguja del cuello de la camisa, el alfiler de corbata, los gemelos, el reloj, la hebilla del cinturón, y las condecoraciones e insignias.
El alfiler de corbata tiene su origen en la aguja o imperdible que se llevaba en el siglo XVIII para mantener en su sitio la voluminosa lazada de muselina o encaje que estaba de moda. Buena solución para que la corbata no se mueva, sobre todo si es de seda fina. Las corbatas de tejido grueso es mejor llevarlas caídas y sin ninguna sujeción.
Los gemelos son imprescindibles cuando se llevan puños dobles. Las hebillas de cinturón deberían ser discretas, sobre todo en trajes formales. Las condecoraciones únicamente se ponen con uniformes o con jaqué. Van en la solapa izquierda, en fila y de arriba-abajo según su importancia. Las insignias indican la pertenencia a algún club o asociación.
En el siglo XVI, cuando la fabricación de relojes estaba a cargo de los cerrajeros, aparece el reloj de colgar, al parecer, obra de un cerrajero alemán que redujo la maquinaria hasta adaptarla a una caja de píldoras, a la que le puso una tapa de cristal. Estos relojes se llevaban colgados de una cadena o cordón.
Los primeros relojes de muñeca se fabricaron hacia 1890. Al principio no tuvieron éxito porque se consideraban pulseras, propios de las mujeres, pero durante la I Guerra Mundial, los adoptaron los oficiales, porque era más fáciles de consultar, y desaparecieron las connotaciones femeninas.
Hacia 1930 se hacen sumergibles, y en 1969 se hizo un reloj para ir a la luna, el Speedmaster, diseñado por Claude Baillodin y rigurosamente probado por la Nasa.
El reloj electrónico digital, preciso y de fácil lectura apareció en la década de 1960.
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Colección: Vestimenta
martes 9 de junio de 2009
Solapas

El origen de las solapas de la chaqueta está en las altas túnicas militares de cuello alto. Para ir más cómodos, los soldados desabrochaban los botones de arriba y abrían el cuello.
Cuando su uso pasó al traje civil, los sastres mantuvieron la muesca que marcaba el inicio del cuello originario y el ojal en el lugar en el que la túnica cerraba el cuello.
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Colección: Vestimenta
miércoles 3 de junio de 2009
Pensá en rosa!
Dir: Stanley Donen
Vestuario: Edith Head & Hubert de Givenchy
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domingo 31 de mayo de 2009
Maestros: Dovima / Avedon
Dorothy Virginia Margaret Juba, también conocida como Dorothy Horan o Dovima, fue una modelo estadounidense de los años 50. Cuando tenía 10 años sufrió de fiebre reumática y fue en aquellos tiempos cuando inventó una amiga imaginaria llamada “Dovima”, palabra creada al tomar las dos primeras letras de sus tres nombres.
En 1949 un editor de la revista Vogue se acercó a ella y al día siguiente estaba posando frente a Irving Penn y otros fotógrafos de renombre.
Apareció en la portada de importantes revistas de moda y tuvo una cercana relación con Richard Avedon, quien la inmortalizó al fotografiarla entre dos elefantes del Cirque d’Hiver en agosto de 1955. El traje negro que usó en aquella fotografía fue el primer vestido de noche que Yves Saint Laurent diseñó para la marca Christian Dior.
En 1957, Dovima interpretó a Marion en la película Funny Face. El film, que fue nominado a cuatro premios Óscar, estaba basado en la vida del mismo Richard Avedon y narraba la historia de un exitoso fotógrafo de modas que intentaba convertir a una vendedora de libros en modelo.
Avedon comenzó su carrera profesional en 1950 realizando espléndidos trabajos de moda para la revista Harper’s Bazaar, donde acabó convirtiéndose en Jefe de Fotografía. Posteriormente, habría de colaborar igualmente con otras revistas como Vogue, Life y Look. Sin duda alguna, fue el gran fotógrafo de la moda durante los años 1960 y 70. En sus trabajos consiguió elevar la fotografía de moda al rango de lo artístico, al conseguir acabar con el mito de que los modelos debían proyectar indiferencia o sumisión. Por el contrario, en sus fotografías los modelos eran personajes libres y creativos en sus gestos, dentro de escenarios dinámicos y bajo esquemas compositivos previamente decididos.
Dovima murió el 3 de mayo de 1990, a la edad de 62 años, en Fort Lauderdale, Florida. Luego de su muerte, Richard Avedon dijo: «Ella fue la última de las bellezas aristocráticas, elegantes... La más notable y original belleza de su época». El 25 de septiembre de 2004 mientras se encontraba en San Antonio, Texas, en una sesión fotográfica para un proyecto encargado por la revista The New Yorker, Richard Avedon sufrió una hemorragia cerebral. Murió en la misma ciudad el 1 de octubre.
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lunes 25 de mayo de 2009
La moda según Adrian
Vestuario: Adrian
Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell
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domingo 24 de mayo de 2009
(G)loves Story
Aunque resulte paradójico, el guante le confiere desnudez a la mano: al ocultar, descubre. Quizás resida allí el misterio de su sensualidad, difícil sustraerse a su connotación erótica. Quienes recuerden el lento streptease de Rita Hayworth en Gilda –strapless negro y un interminable guante de satín (Jean Louis interpretando a Madame X de John Singer Sargent) –estarán de acuerdo en que le bastó desenfundar su mano para desnudarse hasta el alma.¿Habrían tenido igual significado las cartas amorosas de Armando si Margarita Gautier no las hubiera escondido entre la palma de su mano y la textura del guante?
¿No suena perturbador el latido secreto de un reloj abrochado en una muñeca enguantada?
Hay una leyenda que entrevera guantes, mujeres y leones. La historia de la dama que arroja su guante blanco a la jaula de los leones para probar al amor de su pretendiente fascinó a los españoles que la hicieron suya en la figura de Manuel de León, personaje del tiempo de los Reyes Católicos. “¿Cuál será aquel caballero/ de esfuerzo tan señalado/ que saque de entre los leones/ mi guante tan preciado?" Manuel se juega, recoge el guante y al entregárselo a su novia le aplica un bofetón para que aprenda. Final feliz, casamiento y moraleja: la vida de un hidalgo vale más que un guante y un valiente que castiga lo malo, buen marido ha de ser

Buenos Aires, década del 40, boquitas pintadas y combinaciones de satín y lunares. En una casa con jardín y escalinatas en la calle Aguilar (Belgrano) una alemana fabricaba guantes de jersey, de napa y de fina cabritilla, terminados a mano y rematados delicadamente con bordados de rositas al tono.
El negocio de la calle Santa Fe al 2400, propiedad de la señora Acevedo Díaz, también vendía guantes, medias y carteras. A el concurrían elegantes de alcurnia a las que había que tratar de señoritas, aunque no lo fueran.
No solo para fiestas y casamientos, los guantes también se imponían para un te en La París o para un copetín en El Galeón.
Más tarde, en los 50, los guantes eran blancos, cortos, molestos y olvidables, sobre todo los de la mano derecha, tan proclives a morir de abandono en la oscuridad de un cine o en los bancos de la Plaza San Martín.
En 1986, la tradicional casa Carpincho, de la calle Esmeralda, auspició un desfile inédito, un desfile de guantes. Multicolores, largos, cortos, para la noche y para toda hora, volvieron a despertar la atención de las manos femeninas, en un retorno que poco tiene de revival: hoy son moda.
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Colección: Maestros, Stars, Vestimenta
martes 19 de mayo de 2009
Más leyendas sobre guantes
Cuenta la leyenda que mientras Afrodita, diosa del amor y de la belleza perseguía en los bosques al hermoso Adonis, se lastimó las manos con unas espinas. Las Gracias, divinidades secundarias, en cuanto oyeron sus lamentos acudieron presurosas y tuvieron la idea de unir unas tiras delgadas y livianas que adaptaron a las preciosas manos de la diosa. Podríamos suponer, entonces, que las Gracias fueron las inventoras del guante. Sin embargo el celebre general e historiador griego, Jenofonte, afirma que los persas en invierno después de cubrirse los pies y la cabeza, usaban mitones (guantes); estos accesorios estaban muy difundidos entre otros pueblos de Asia Menor y tanto los etruscos como los egipcios conocían su uso desde tiempos antiguos.
En el siglo IV de nuestra Era, para los caballeros los guantes eran un objeto de lujo, un símbolo de elegancia y un distintivo de casta. Durante la Edad Media las armaduras de los hidalgos incluían manoplas de acero, pero con el refinamiento, las manoplas aceradas se transformaron en guantes de terciopelo muy fino a veces adornados con perlas y piedras preciosas. Sin embargo la tradición y la ética no permitía el uso de guantes a las damas.
Hacia el siglo IX, al empezar las damas a llevar los guantes, los fabricantes emplearon diversos materiales para confeccionarlos, dándoles curiosas formas. En los siglos XII y XIII Italia, España y Francia rivalizaban en la industria del guante.
Los guantes venecianos fueron celebres, no tardaron en ser perfumados y estuvieron mucho tiempo en boga, aunque Venecia también los importaba de Oriente.
Maria Estuardo, la reina Isabel y Catalina de Medicis dieron mucha importancia al lujo de sus guantes. Intrigante y defensora de sus hijos, la reina consorte de Francia, no dudó en emplear los más potentes venenos contra quien se ponía en su camino. Así lo hizo con Juana de Navarra, una fanática hugonote que murió misteriosamente tras recibir unos hermosos guantes perfumados, como regalo de Catalina, fabricados por un prestigioso artesano italiano. Eso cuenta la leyenda…
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Colección: Vestimenta
martes 12 de mayo de 2009
lunes 11 de mayo de 2009
Guantes
La evolución de los guantes se debió a la necesidad de proteger las manos contra el frío y los efectos del duro trabajo manual. En el norte de Europa, se hallaron los “guantes de bolsa”, fundas de piel animal que llegaban hasta el codo, de unos diez mil años. Por la misma época, aparecen también los mitones.
Los primeros pueblos que habitaron las tierras cálidas lindantes con el Mediterráneo utilizaron guantes para la construcción y las labores agrícolas. Hacia el 1.500 a.C., los egipcios fueron los primeros en hacer de los guantes un accesorio decorativo. En la tumba de Tutankhamon, se hallaron un par de guantes de suave tela de lino envueltos en varias capas de tela, así como un solo guante tejido con hilos de varios colores. La separación entre el pulgar y los demás dedos no dejan duda de que hace al menos 3.500 años ya se usaban guantes con toda la forma de la mano.
En la Edad Media formaron parte casi exclusivamente del atuendo masculino caballeresco y, hasta el siglo XV, sólo los hombres de la nobleza los usaban, como símbolo de pertenencia a una clase social. Hasta el siglo XVI no se convirtieron en prenda de uso femenino, por iniciativa de Catalina de Médicis, reina de Francia.
1930, Tamara Lempicka
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Colección: Plástica, Vestimenta
jueves 7 de mayo de 2009
Turismo vascongado
En Bayona, la boina y la alpargata anuncian al país vascongado. Los semblantes ofrecen características de pureza étnica que en vano buscaríamos por los barrios de París. Una iglesia, severa a pesar del realismo incipiente de sus imágenes, nos recibe con un letrero en que se lee:
"Las señoras vestidas de modo indecoroso deben abstenerse de entrar en la iglesia".
Pero, ¿a qué le llamará el buen párroco “vestirse de modo indecoroso? Porque, de acuerdo con la multiplicidad de modas impuestas en las playas actuales (¡no olvidar que estamos a unos kilómetros de Biarritz!), es difícil saber ya dónde termina el bien y comienza el mal.
En materia de indumentaria femenina, lo que era perfectamente indecoroso hace años, se ha vuelto ahora atributo de una mojigatería imperdonable. ¿Indecorosos los brazos desnudos, la piernas sin medias? ¿Qué diría el excelente cura de Bayona si su iglesia fuera visitada por algunas muchachas adictas al short, ese pantaloncito corto que hizo furor, este año, en todas las playas de Europa? ¡Oh, señor! ¡Cuán oscuros son los designios de la Providencia…!
Alejo Carpentier
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Colección: Figuritas, Lecturas, Vestimenta
martes 5 de mayo de 2009
Maestros: Irving Penn
Irving Penn nació el 16 de junio de 1917 y empezó publicando dibujos en Harper's Bazaar y tras la segunda guerra mundial pasó a ser conocido por su fotografía de moda.
Penn trabajó durante muchos años haciendo fotografía de moda para Vogue, siendo uno de los primeros fotógrafos que se atrevió a hacer uso de la simplicidad de la fotografía de moda con fondo blanco o gris. Por su lente desfilaron Martha Graham, Marcel Duchamp, Georgia O'Keeffe, W.H Auden, Igor Stravinsky y Marlene Dietrich entre otros personajes famosos.
En 1950 Penn se casó con su modelo preferida, Lisa Fonssagrives y en 1953 creó su estudio.
La claridad de la imagen, la composición, el cuidado en el uso de objetos y en las poses, son marcas características de Irving Penn, además del exquisito uso de la iluminación.
En 1992 Penn quedó viudo al morir su inspiradora esposa Lisa Fonssagrives, musa del new look de Dior.
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Colección: Maestros
sábado 2 de mayo de 2009
Supersticiones II

Entre los actores se dice que vestir de amarillo o llevar algo amarillo en una obra de teatro es de mala suerte, porque en 1673 Jean Baptiste Poquelin, conocido como Molière murió representando su obra “El enfermo imaginario” vestido de ese color.
A su vez, el amarillo es el color asociado con la prensa sensacionalista, la monarquía china y la economía mundial.
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Colección: Miscelaneas
viernes 1 de mayo de 2009
Supersticiones

Poner un sombrero encima de la cama es presagio, en España e Italia, de que algo malo va a ocurrir. Esta superstición tiene también otro significado: si alguien deja un sombrero sobre la cama se le quedará la mente en blanco.
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Colección: Miscelaneas
jueves 30 de abril de 2009
Dos historias de geranios
La obra maestra entre las invenciones de papá fue la fibra de poligeranio. Obra maestra a medias fallida, como todas las suyas.
[…] La semilla dorada del primer geranio mutante permitía conjeturar toda una civilización de la flor y el velo, del color y la belleza. Nada de eso ocurrió.
La prueba inicial fue exitosa, y con ella, una vez que hubo abandonado sus proyectos de desarrollo, papá mandó confeccionarme un vestido, que fue el primero y último y único vestido de fibra de poligeranio, y lo usé hasta que crecí y me quedó chico. En realidad no fue la única prenda que se hizo con la tela de prueba: sobró una tira, a la que mi papá le hizo coser un prolijo dobladillo para usarlo como pañuelo al cuello. El poligeranio era un aislante perfecto, y él no se sacó más el pañuelito, ni invierno ni verano.
Como yo tampoco me sacaba nunca mi vestidito, hubo otro elemento de unión entre nosotros dos, aunque estuviéramos separados.

Lisovika es una criatura sobrenatural de la mitología eslava. Vive en un lugar apartado, en el bosque, y cuando se endemonia, provoca tormentas y rompe árboles.
Según los polacos Lisovika es una mujer con cuernos de ciervo que lleva un vestido de hojas y flores negras de geranio.
Es la reina del bosque, controla todo lo que la rodea. Su lema es: "he ido, he encontrado, y he perdido". Desconcertar a las personas es su juego favorito; si la persona da una vuelta a su alrededor puede perder su personalidad. Para dispersar esa brujería hay que ponerse la ropa al revés y no tener miedo al ridículo, ni a lo que digan los demás.
El maniquí con cuernos reales de ciervo, cubierto con 40.000 cristales negros, lleva un vestido de hojas naturales de geranio hechas con polvo de ágata negra combinados con látex. Obra del artista polaco Piotr Rybaczek
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Colección: Lecturas, Miscelaneas, Plástica
martes 28 de abril de 2009
martes 21 de abril de 2009
Infinita variedad femenina
El ropaje se asocia con la magia, que no sólo cambia el perfil de la persona sino también le da aliento, confianza y fe; sin duda alguna, un vestuario precioso debe de ser una terapia espiritual tanto para los tristes como para los enfermos.
Los encajes, los listones, las rumorosas enaguas, las trenzas, los huipiles, los tocados tehuanos enmarcando como lunas ese rostro de mariposa oscura, dándole alas: Frida Kahlo, diciéndonos a todos los presentes que el sufrimiento no marchitaría, ni la enfermedad haría rancia, su infinita variedad femenina. (Carlos Fuentes)
Según los criterios y la estética dominantes, las enaguas, encajes, mantillas, puntillas, lentejuelas, collares, aros, etc. son propios del atuendo femenino, mientras que los pantalones, los chalecos, las corbatas, etc. son masculinas. Jugando con los criterios y la estética dominante, la “infinita variedad femenina” de Frida Kahlo envuelta en el suntuoso traje de tehuana ostenta un signo masculino, el bigote. No con la intención de las criollas que en los retratos virreinales aparecen con un ligero bigote como señal de su ascendencia blanca que las distinguía de las lampiñas indígenas, sino para revelar su dimensión masculina. Frida era muy bella. O era más que bella: era tremenda. Tenía unos ojos feroces y maravillosos, una boca perfecta, el entrecejo hirsuto, un bigote apreciable. (Montero)
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Colección: Plástica
domingo 19 de abril de 2009
La elección de lo necesario
Cuando estudiaba en la preparatoria, Frida Kahlo vestía blusas blancas de cuello marinero y grandes corbatas, falda azul marino plisada y un sombrero de paja que adornaba con moños, pareciendo una pequeña intelectual alemana, haciendo honor al origen de su padre. En ese momento el lado autóctono materno todavía no germinaba.
Después de incorporarse al grupo intelectual mexicano más bohemio de los años treinta, Frida Kahlo empezó a usar los vestuarios tehuanos. Para Frida el traje de tehuana era una suerte de “elección de lo necesario”, por la mexicanidad que invadía su pensamiento y comportamiento, enfatizando ser hija de la época. Además la falda flotante y el ámplio rebozo podían cubrir perfectamente su cuerpo martirizado, su corsé ortopédico, su pierna delgada, su pie lastimado.
Entre lo oscuro y lo brillante, entre lo pecaminoso y lo salvífico, entre lo destructivo y lo constructivo, bajo la oscuridad irrumpió la luz de una nueva Frida que renacía en su traje. Esta elección del atuendo constituyó un salto, una superación de su proyecto intelectual que realizó su identidad nacional y presentó un sello de mexicanismo. Se hizo la más mexicana de los mexicanos.
Vestirse era para Frida Kahlo una acción artística y, a su vez, una expresión pictórica: se acicalaba tanto para participar en la vida social como para sentarse frente a un espejo a pintar.
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Colección: Plástica
sábado 18 de abril de 2009
martes 14 de abril de 2009
Transformaciones
La Moda enfatiza precisamente el sexo, la personalidad, la ubicación social. Pero también puede camuflarlos: el hombre puede vestirse de mujer y viceversa, por gusto o para confundir a los demás, como dice Virginia Woolf en su Orlando. En ese sentido, la vestimenta es un código, un signo y como tal tiene un significado y termina por producir un espejismo.
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Colección: Cine, Lecturas, Vestimenta
lunes 13 de abril de 2009
La nueva Roma.
“La Revolución Francesa repetía a la antigua Roma tal como la moda a veces resucita una vestimenta de otros tiempos”. Walter Benjamín.
Argan describió el procedimiento revitalista en términos de una articulación entre la recuperación crítica de una construcción del pasado y una rebelión motivada por requerimientos del presente: se convoca un momento del pasado para cerrar su ciclo desde una cita nunca idéntica al que sería su modelo, y siempre contradictorio con él .
Tanto en Benjamin como en Argan pueden encontrarse los modos de no caer en la tentación de ver la cita sólo como obediencia a la autoridad de las fuentes, o el revival sólo como fuga del presente.
Tal vez algunos textos de Dorfles puedan emplazarse en un espacio conceptual complementario: en su descripción de las relaciones entre estilo y moda elige centrarse en el surgimiento de “afinidades electivas” entre épocas y períodos históricos. No aparece en sus observaciones el componente de fragmentación, distancia o ironía con que la moda arranca del relato histórico o del olvido la norma estilística recuperada, sin respetar los sentidos generales de su circulación de época. Lo que Dorfles advierte, sí, tempranamente (1970), es el acercamiento a los dispositivos de la moda en lo que respecta a sus componentes de provisoriedad declarada.
La moda revolucionaria, la nueva Roma del Directorio también fue “provisoria”
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Colección: Moda y Revolución, Vestimenta
domingo 12 de abril de 2009
Indumentaria revolucionaria y frivolidades radicales

En Francia (abocada a la revolución) la moda se hizo más rígida, más sofisticada y formalista. En Inglaterra, que se dirigía hacia un cambio social más ordenado y un desarrollo industrial explosivo, la moda cambió su tendencia normal y los dictadores de la moda se decidieron por el atuendo más práctico de las clases obreras. Mientras los franceses lucían rígidos brocados, los ingleses adoptaron los tejidos de lana y algodón.
A raíz de la Revolución Francesa se produjeron dos cambios radicales en la moda europea; así, la vestimenta se convirtió en objeto de propaganda ideológica de la nueva era. En el hombre se volvieron a imponer los pantalones después de 600 años; los revolucionarios adoptaron la vestimenta de las clases bajas en lugar de las medias y los calzones usados por la nobleza. Este traje revolucionario, que evolucionaría hasta llegar a ser el estilo ciudadano durante el siglo XIX, se componía de una casaca llamada carmagnole, un pantalón largo llamado sans-culotte, una escarapela tricolor, el gorro frigio y unos zuecos. En la mujer hubo una vuelta consciente hacia lo que se consideraba el estilo griego clásico. Desaparecieron durante un par de décadas los corsés, los guardainfantes y las armaduras, que fueron sustituidos por tejidos ligeros de aspecto natural, cinturas altas, brazos desnudos y corpiños cortos. Sin embargo, a causa del caótico clima social que se vivía, aparecieron durante el periodo del Directorio tendencias absolutamente radicales o frívolas, como es el caso de los llamados incroyables, hombres que llevaban cuellos altísimos, grandes solapas, corbatas muy anchas, chalecos de colores estridentes y calzones. La exageración también estuvo presente en la moda femenina: las merveilleuses se vestían con tejidos finísimos, casi transparentes.
A pesar del miedo a la Revolución que existía en otros países europeos, la moda francesa logró imponerse y afianzarse. Sedas, encajes y brocados desaparecieron del atuendo masculino y, durante un tiempo, también del femenino.
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Colección: Moda y Revolución, Vestimenta
domingo 5 de abril de 2009
Rosas rococó rosadas

A partir de 1715 surgió el estilo refinado que se conoce con el nombre de rococó, caracterizado por una estética artificiosa que en ocasiones llegaba al exceso y la frivolidad. La corte francesa marcaba la moda y las tendencias, y numerosos pintores captaron este tipo de indumentaria, como Jean-Antoine Watteau o Maurice Quentin de la Tour. En la última década del siglo las tendencias cambiaron como consecuencia del triunfo de la revolución, adoptando una nueva estética como símbolo de los nuevos valores políticos y sociales.
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Colección: Moda y Revolución, Plástica
lunes 30 de marzo de 2009
Líneas gráficas. Óptica
El progreso tecnológico en la industria textil de los años sesenta hizo posible un número sin precedentes de materiales que nunca antes habían sido utilizados en la industria de la moda.
La severidad del vestido de linea A y la simplicidad de las chaquetas cortas y los abrigos eran el marco perfecto para aplicar una tendencia que empezaba a imponerse: combinar el blanco y el negro. La moda de los sesenta era muy gráfica, y John Bates, un diseñador británico consciente de lo visualmente poderosa que podía ser, creó el celebrado vestuario de la actriz Diana Rigg en su papel de Emma Peel en la serie Los Vengadores, utilizando exclusivamente blanco y negro en rayas, cuadros y dibujos de espiga. Las rayas, los lunares, cuadros y estampados de cebra se conviertieron en ilusiones hipnóticas y, de inmediato, la influencia de artistas op como Bridget Riley y Frank Stella se filtró en la moda.
El termino op art se acuñó para designar los efectos de la línea y de las áreas de contraste entre la línea y el color, y los diseñadores hicieron suyas estas tendencias artísticas, modificándolas para usarlas en sus diseños. André Courréges, Pierre Cardin, Emanuel Ungaro y Julian Tomchin bebieron del op art y de los movimientos de arte abstracto. Yves Saint Laurent diseñó estampados geométricos para su aplaudida línea de vestidos Mondrian, a la que siguió la de los vestidos pop art en 1966, que adornó con tiras cómicas.
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Colección: Maestros, Stars, Vestimenta
viernes 27 de marzo de 2009
Safo va a Hollywood. 4-Final. El corazón miente

De vuelta en Hollywood, la ciudad se maravilló ante la evidente nueva felicidad de Garbo, y debatía los encantos de su nueva novia. Rápidamente, la influencia de De Acosta se hizo sentir en la vida de Garbo. La persuadió de alquilar una casa más luminosa, más lujosamente amueblada en North Rockingham Road, en Brentwood –a sólo una cuadra de la casa de De Acosta–, con una cancha de tenis y un parque que daba al cañón y las montañas. Las amantes fueron dichosas... por un rato. De Acosta y Salka Viertel rápidamente se convirtieron en rivales tanto por el corazón de Garbo como por el privilegio de trabajar en sus guiones. En los enfrentamientos que mantuvieron, Viertel, una estratega superior, ganó muchas batallas. A principios de los ‘40, Viertel era una ganadora tan clara que De Acosta se mudó nuevamente a Nueva York. Ahora, las ocasionales cartas de Garbo simplemente asignaban a De Acosta quehaceres domésticos como la compra de chinelas y tintura para telas. Pero años más adelante, en esa misma década, las cartas de Garbo se volvieron amables, tiernas y bromistas. Se dirigía a su antigua amante como “Cariño”, “Pequeña”, “Dulce niña”, “Querido muchacho”. A principios de los ‘50, cuando De Acosta vivía en París, Garbo realmente estaba empezando a ponerse celosa de la nueva novia de De Acosta, Poppy Kirk. Los acercamientos entre las dos antiguas amantes declinaron y florecieron esporádicamente hasta el 1º de enero de 1960. Ese día, De Acosta publicó sus memorias: Here Lies the Heart. El libro era explícitamente discreto. Pero no para el parecer de Garbo. Cuando su autora llamó ese día de Año Nuevo, la actriz anunció categóricamente: “No quiero hablar con vos”. Y no lo hizo. Greta Garbo nunca volvió a hablarle a Mercedes de Acosta.
publicado por St. Martins Press.
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jueves 26 de marzo de 2009
Safo va a Hollywood. 3-El señor Toska

Dos días después, un domingo, hubo otra llamada telefónica. Garbo le había sugerido a Salka Viertel que invitara a De Acosta a desayunar. Esta vez, De Acosta estaba deslumbrada por el “exquisito color” del bronceado de las piernas de Greta, su cara fresca y luminosa, su excelente humor. Luego del desayuno, allí, sobre el destellante Pacífico, Garbo y De Acosta pusieron discos y bailaron. Hablaron en profundidad sobre la palabra rusa “toska”... una melancolía profunda, anhelante. Garbo invitó a De Acosta a almorzar, pero esta pretextó que ya había aceptado una invitación de Pola Negri.
–¿Y qué? Llámala y dile que no puedes ir.
–¿Cómo puedo hacer eso a último momento? Pola dijo que sólo se trataba de un pequeño almuerzo para seis personas.
–¡Un pequeño almuerzo para seis personas! –Garbo se rió estrepitosamente. No seas tonta. Más bien 600... Veo que no conoces Hollywood, pero ya aprenderás la lección. Verás vos misma.
Mientras el chofer se llevaba a De Acosta, Garbo le alcanzó una flor. “No digas que nunca te di una flor”, dijo, riendo y saludando con la mano.
Alrededor de cien personas descansaban en la terraza florida de Pola con vista al mar. A mitad del almuerzo, el mozo se acercó: “Señorita De Acosta, la llaman por teléfono... Un tal señor Toska”.
¡Greta! De Acosta corrió hasta San Vicente Boulevard, donde Garbo, con un vestido chino de seda negra y chinelas de hombre, esperaba en la entrada. Parecía cansada, deprimida y enferma... completamente distinta de la radiante mujer de esa mañana. Sentada sobre una piedra del jardín, Garbo rumiaba algo sobre los horrores de rodar “esa espantosa Susan Lenox, de su fatiga y su insomnio”. Finalmente, dijo: “No hablemos. Tiene tan poco sentido hablar y tratar de explicar las cosas. Mejor sentémonos y no digamos nada”.
A la mañana siguiente, cuando De Acosta llegó, encontró a la criada de Garbo haciendo las valijas para un viaje. “Perdóname. Sólo estoy muy cansada”, dijo Garbo. Iba a estar sola durante seis semanas en la cabaña de una pequeña isla, en un lago de Sierra Nevada. Jurando guardar el secreto, la enferma de amor regresó a su casa. Allí la esperaban malas noticias: East River, su película con Negri, había sido cancelada. Dos noches después, Garbo llamó: “Estoy volviendo. Fui a la isla, pero vuelvo por vos".
Y luego comenzó lo que De Acosta recordaría como “las seis semanas perfectas de toda una vida”.
publicado por St. Martins Press.
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miércoles 25 de marzo de 2009
Safo va a Hollywood. 2-El brazalete

Mercedes de Acosta trazó sus planes con cuidado, sabiendo que Salka Viertel era la guardiana de la puerta de Garbo.
La actriz se había mudado a una casa más bien melancólica de San Vicente Boulevard, y era infeliz. Se sentía alejada de la ciudad, no sólo por la admiración hacia su talento y su belleza, y por el doloroso secreto de su inferioridad intelectual, sino también por su temor a los chismes. Desechaba la mayoría de las invitaciones, como la de Douglas Fairbanks y Mary Pickford para que conociera a Lady Edwina Mountbatten. Aceptaba algunas, pero luego no aparecía: “Nunca nadie extraña a nadie”, dijo. Así estaban las cosas cuando tuvo noticias de que Mercedes de Acosta –una ingeniosa, interesante, discreta y sofisticada neoyorquina con inclinaciones sáficas, una descendiente de los duques españoles de Alba, una poeta, una escritora, una novelista, una feminista, una persona realmente muy atractiva– acababa de llegar a la ciudad. La mañana siguiente, Salka Viertel llamó por teléfono al hotel de De Acosta y la invitó a tomar el té.
De Acosta agregó un brazalete alemán de acero a su arreglo y salió hacia Mabery Road. Luego, impresionadísima, comentó: “Cuando nos estrechamos las manos y ella me sonrió, sentí que la conocía de toda la vida; de hecho, de muchas encarnaciones anteriores. Como lo esperaba, ella era increíblemente hermosa, mucho más de lo que parecía en sus películas. Tenía un sweater blanco y pantalones de marinero azules. Sus pies estaban desnudos y, como sus manos, eran delgados y delicados. Su precioso cabello lacio llegaba a sus hombros, y llevaba una visera de tenis blanca echada hacia adelante, tapando levemente su rostro, en un esfuerzo por ocultar sus extraordinarios ojos, que tenían una mirada de eternidad". Cuando Salka se escapó para hablar por teléfono, De Acosta escribió: “Nos dejó a Greta y a mí solas. Hubo un silencio, un silencio que ella pudo manejar con gran tranquilidad. De repente, miró mi brazalete y dijo: ‘Qué bonito brazalete’. Me lo saqué de la muñeca y se lo alcancé. ‘Lo compré para vos en Berlín’, dije...
publicado por St. Martins Press.
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martes 24 de marzo de 2009
Safo va a Hollywood. 1-La llamada

Mercedes de Acosta nació el 1º de marzo de 1893, la menor de ocho niños. Creció rodeada de sirvientes amables en una inmensa, elegante casa de Nueva York. Fue criada en una romántica propiedad cubana, repleta de revolucionarios, libros, hacendados millonarios, herederos robados, hombres retorcidos, leyendas glamorosas y una familia proclive a la depresión y el suicidio. En las fiestas, De Acosta se mezclaba fácilmente con gente como la reina Marie de Rumania, el escritor Anatole France, el escultor August Rodin y el compositor Igor Stravinsky. Hacia 1920 se había convertido en una entusiasta y conocida amante de mujeres. De Acosta soñaba con escribir guiones cinematográficos. Y estaba obsesionada con Greta Garbo. Para ella, que se vanagloriaba de poder separar a cualquier mujer de cualquier hombre, la noticia de que Garbo “no era lesbiana, pero podría serlo” solamente indicaba que otras habían fallado. En el invierno de 1930/31, alguien telefoneó a De Acosta con novedades fantásticas: se la podía enviar a la zona de Garbo. La RKO quería un guión sonoro para Pola Negri, que se había consagrado en las décadas de cine mudo. Habían propuesto a De Acosta como la escritora. Ahora Hollywood estaba llamando. Trazó sus planes con cuidado, sabiendo que Salka Viertel era la guardiana de la puerta de Garbo.
publicado por St. Martins Press.
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jueves 19 de marzo de 2009
En la fábrica de sueños
En los años treinta, la fábrica de sueños hollywoodense ofrece algunos modelos de moda. Un traje de Travis Banton, de Edith Head o de Gilbert Adrian, visto en las pantallas por miles de personas, tiene más impacto que la fotografía de un vestido vista por unos miles de lectores en una revista. Sin pretender seguir escrupulosamente la última moda de París, los diseñadores del cine estadounidense perfeccionan un estilo original, favorecedor y fotogénico. Utilizando materiales ostensiblemente lujosos (lentejuelas, pieles, muselinas, etc.) muy rara vez estampados, el corte resulta de gran sencillez, y consigue subrayar la anatomía de las estrellas: escote profundo, drapeados que recuerdan las nervaduras de las conchas, aberturas, transparencias, plumas de avestruz o de cisne, boquillas para fumar, etc. Fue también en Hollywood donde apareció el prototipo de la pin-up de pecho agresivo cuando, en 1943, el director Howard Hughes diseñó un sujetador con copas puntiagudas para la actriz Jane Rusell, en la película El Proscripto.
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domingo 15 de marzo de 2009
Maestros: Jacques Doucet (y su asistente)
Nacido en 1853, en el seno de una familia rica, este burgués, discreto y distinguido no dejó de aspirar a una sociedad cuyas mujeres más elegantes se vistieran con sus prendas. Siguiendo el modelo de Worth, transformó la tienda familiar de lencería de lujo, encajes y finos linones, que había heredado, en una casa de alta costura. De la tradición familiar, "monsieur Jacques" como lo llamaban sus ilustres clientas, conservó el gusto por los materiales ligeros, fluidos y translúcidos. Sobresaliendo su habilidad para superponer los colores pastel en una visión pictórica, hace de sus vestidos inspirados en las telas de araña y muy adornados, una evocación del siglo XVIII de Watteau y las irisaciones impresionistas. Más distinguida que desnuda, esta elegancia de tocador es capaz de proveer a una sociedad acomodada las numerosas indumentarias necesarias para el calendario mundano. De la temporada parisina a la vida de palacio, una dama se cambia de vestido una media de 5 veces al día. Al obedecer a unos imperativos que dejan poco lugar a la iniciativa del modisto, estas elegancias, destinadas a perpetuar un ideal social, excluyen todo tipo de sorpresa. Así, el modisto reserva sus creaciones más originales a las actrices.
Ellas gozan de su favor tanto en la calle como en el escenario. Prueba en Sarah Bernhardt, en Cécile Sorel y, sobre todo, en Réjane, efectos que adoptarán con el debido retraso de uso, sus demás clientas.
A menudo bautizados con el anglicismo tea-gown, los vestidos de interior creados para las mujeres aristócratas por la casa Doucet, satisfacían perfectamente a estas flores de invernadero. La belle époque se lleva con ellas sus frufrús, la linea sinuosa y arqueada, las bandas de encaje con tonos de flores marchitas, fabricadas artesanalmente, de forma más concienzuda que apasionada, por Jacques Doucet, último sastre teatral de una sociedad que se acaba.
Monsieur Jacques, cuya personalidad secreta lo convirtió en un enigma, ofreció también su primera oportunidad al joven Paul Poiret. Éste concibió, durante su perturbador paso por la casa Doucet, el célebre traje blanco inmortalizado por Sarah Bernhardt el L´Aiglon. Entre estos dos hombres, a los que aparentemente todo separaba, existió un vínculo que unió sus universos. El maestro había presentido, comprendido y comulgado con algunas de las grandes revoluciones estéticas que iban a acaecer.
No hubiera sabido, ni siquiera deseado, realizar una traducción práctica de ellas en su moda. Ese papel le correpondería a Poiret, su amigo y asistente.
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sábado 14 de marzo de 2009
lunes 9 de marzo de 2009
Sunday clothes
mundos de brillantina y cigarros
encontraremos nuevas aventuras
muchachas en blanco
en una perfumada noche
donde las luces son brillantes como estrellas.
Ponte tu ropa de domingo
que cruzaremos toda la ciudad
y no regresaremos
hasta haber besado a una mujer
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domingo 8 de marzo de 2009
Maestros: Paco Rabanne (el metalúrgico)
Paco Rabanne llevó la idea de la Nueva Era más lejos, creando ropa de materiales no asociados con la moda y menos aún con la Alta Costura. Moldeó discos de plástico, trozos de metal y eslabones de malla en formas angulares, que se consideraron mitad escultura, mitad moda.
Sus estudios de arquitectura explican su insólito enfoque de la moda, aunque durante sus años de estudiante ya había vendido bosquejos de complementos a Courrèges, Cardin y Balenciaga. En 1966, Rabanne presentó una colección rabiosamente moderna compuesta por doce diseños experimentales y no muy llevables, que las modelos lucieron descalzas y bailando por la pasarela al ritmo de una música estridente.
Utilizando un plástico rígido llamado Rhodoid, metal, tenazas y un soplete, eliminó el cosido y creó prendas a las que daba forma directamente sobre el cuerpo de la modelo, tendida sobre su mesa de trabajo. Apodado "el metalúrgico" por Coco Chanel, Paco Rabanne experimentó con metal, cuero, plástico, papel, plexiglás y vendas elásticas. Sus creaciones tenían mucho que ver con la nueva imagen de sí mismas que querían las jóvenes, y Rabanne siguió innovando con sus vestidos de papel en 1967 y, después, sin costuras, que hacía vertiendo cloruro de vinilo en moldes. Sin duda, será recordado por sus vestidos esculpidos en metal dorado (1969), y por los trajes que lució Jane Fonda en la película de ciencia ficción Barbarella.
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martes 3 de marzo de 2009
Glam
El glam rock o glitter rock tuvo su apogeo entre 1973 y 1975, pero su ambigua y llamativa estética pasó desapercibida hasta que aparecieron en escena los auténticos iniciadores de la moda: David Bowie, Roxy Music y T-Rex en Gran Bretaña, y Alice Cooper, Iggy Pop y New York Dolls en América.
Revolucionarios del rock con mallas, pelucas y kilos de maquillaje, fueron el antídoto musical y visual de los melenudos del heavy metal, mezclando música rock con arte, ambigüedad en el vestir con heterosexualidad, y desenfreno con elegancia. Elitistas y obsesos del estilo, se codeaban con una multitud de gente que, a finales de los años setenta, vestía más estrafalariamente si cabe y que había puesto en marcha sus propios clubes, moda y movimientos.
En 1973, en el Hammersmith Palais de Londres, David Bowie personificaba el estilo glam rock, luciendo su lengendario suspensor, medias, plataformas y un conjunto de minivestido. Con mucho estilo, Bowie despachó a los viejos rockeros, y la moda de Londres se dividió. Los de la vieja escuela, como Ossie Clark, se quedaron con Clapton y los Stones, mientras recién llegados como Anthony Price vestían a los rockeros glam con trajes ceñidos (a los chicos) y con vestidos con corsé (a las chicas), en brillantes sedas y satenes.
Los rockeros glam también adoraban la moda de los años 50, los cuellos altos, las suelas de caucho y las boas de plumas.
Poco despues el look glam cruzó el Canal e influyó en el trabajo de firmas de diseño como Pierre Balmain y Jean Patou.
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Colección: Músicas, Vestimenta
domingo 1 de marzo de 2009
Sólo ella: Georgina
...
De las cinco, era la única que, al desvestirse se preocupaba de que la ropa estuviese bien dispuesta sobre la silla, y cuando fuimos mayores, solamente ella poseía un vestido distinto para todas las ocasiones, un traje para los días de lluvia, un tapado de medio tiempo.
...
Norah Lange
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martes 24 de febrero de 2009
La silueta en los tiempos de guerra
Las tendencias sociales dictan la moda, pero a partir de 1939, fue la guerra la que causó un gran impacto en la vida diaria y, por lo tanto en el vestido. En Europa y América el reclutamiento femenino cambió el papel tradicional de la mujer, que abandonó el hogar para participar de diversas maneras en el conflicto bélico. Mientras las fábricas se dedicaban a los paracaídas y otros suministros de guerra, la demanda de fibras naturales como la seda y la lana hizo que los fabricantes se vieran obligados a sustituirlas por fibras sintéticas. La mayoría de los vestidos de la época son de rayón. En 1941, las restricciones afectaron directamente a la moda. A golpe de decreto, se prohibe el uso de adornos y ciertos materiales. La moda que no era moda de los años de la guerra alumbró un estilo conservador y militar, pero de magnífica calidad, dado que las prendas tenían que durar varias temporadas. Gran Bretaña también controló su alta costura y Francia perdió su posición en la sima de la moda en 1940, bajo la ocupación alemana, y no recuperó su indisctutible liderazgo hasta la liberación en 1944, cuando sus colecciones en "el teatro de la moda" fueron espléndidas.
Mientras tanto, América recurrió a sus propios diseñadores, y así nació el prêt-a-porter americano, con prendas cómodas y funcionales en colores vivos y tejidos como el algodón y el denim.
Despues de la guerra, la moda aún tardaría algún tiempo en retomar su curso, sobre todo allí donde había racionamiento. La dulcificación de la silueta americana fue el preludio del new look radical que Christian Dior lanzó en 1947 y que cambió el aire de la moda definitivamente.
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Colección: Vestimenta
lunes 23 de febrero de 2009
The Yellow Jacket
Ya en el Neolítico (h. 6000 a.C.) y en la Edad de Bronce (h. 1700 a. C.), China acogió gran parte de los elementos característicos de su tradición histórica. Artículos de lujo como sedas, jades, bronces y lacas ya se estaban perfilando en aquellas épocas; y diferenciarían la expresión cultural china de la de otras civilizaciones. La seda en especial ejerció una profunda influencia en las conductas rituales, políticas y sociales que caracterizarían a la sociedad aristocrática china.
La seda se confecciona con los monofilamentos presentes en el capullo del Bombyx mori, un insecto que los granjeros del Neolítico domesticaron hacia finales del cuarto milenio a. C. Durante los siglos siguientes, los granjeros aprendieron a desenrollar los filamentos duros y resistentes para crear el hilo que posibilitaría la fabricación de la seda, "una tela sin igual". La seda se estableció como un priviligio de los poderosos y pasó a ser característica de una elite gobernante que apareció en China de la mano de una agresiva tribu poseedora de la ventaja militar del carro de guerra: los Shang de la Edad de Bronce.
Las magníficas túnicas de seda de la China imperial dejaron de ser un elemento de la estructura gubernamental tras la Revolución de 1911, aunque siguieron influyendo en el atuendo occidental.
Una aristócrata de Boston de principios del siglo XX luce una túnica de inspiración china cuyo ribete profusamente adornado contrasta con el cuerpo de la prenda en un estilo que vio su origen durante la dinastía Shang
La túnica amarilla, 1907
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Colección: Moda y Revolución, Plástica, Vestimenta
lunes 16 de febrero de 2009
Estilo americano (1970)
Nacida en Bélgica, la diseñadora Diane von Furstenberg llegó a Nueva York en 1972, y un año después produjo su primera línea de vestidos cruzados. Era el momento perfecto. Las mujeres empezaban a ser reconocidas como una fuerza laboral en la Gran Manzana, y era posible ser sexy, atractiva y tener éxito, todo a la vez. El vestido cruzado, anudado en la cintura a un lado, sedujo a la mujer trabajadora americana, por su estilo profesional pero femenino. Tres años después se habían vendido cinco millones de copias de esta favorecedora prenda de punto de algodón, de lavar y poner, y disponible en diferentes estampados naturales. Así nació la marca DVF, y la frase: "Sé femenina, lleva un vestido" se convirtió en el lema de la firma.
Relanzado en los años 90´ el apellido von Furstenberg volvió a ser sinónimo de una elegancia femenina y madura.
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Colección: Maestros, Vestimenta
sábado 14 de febrero de 2009
Estatuas vivientes

Italiana de nacimiento, aunque reside en Nueva York, Vanessa Beecroft (Génova 1969), es una de las figuras indiscutibles del panorama actual. La artista trabaja la imagen de la mujer formando cuadros vivientes, creando obras provocadoras e intrigantes, bellas, descabelladas y efímeras.
Sus performances, desde mediados de los años noventa, están realizadas casi de manera exclusiva con mujeres; y todas son registradas al mismo tiempo en fotografía y video, conformando obras independientes.
Vestíbulos, salas de museos y galerías de arte son los lugares escogidos por Beecroft para llevar a cabo esas acciones (vernissage-événement) en las que grupos de jóvenes mujeres se muestran al público como esculturas vivas, maquilladas, con largas pestañas postizas y pelucas, desnudas o escasamente vestidas (tan solo llevan accesorios de diseñadores de alta costura: biquinis Gucci, botas Helmut Lang, diseños de Azzedine Aläia).
Las modelos muestran la más absoluta indiferencia. El silencio y la falta de movimientos, de actividad, crean un ambiente inquietante en el que la pura contemplación se ve perturbada por la reflexión en torno al estereotipo femenino, la belleza y el erotismo, así como los conceptos de lo individual y lo colectivo.
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viernes 13 de febrero de 2009
Moda en la calle
Hasta los años '30, la ropa de día había sido más decorativa que práctica. Pero entonces, las mujeres empezaron a llevar una vida más ocupada y la moda reflejó ese cambio.
La escasez de dinero obligó a las mujeres a renunciar a los caprichos de la moda y a buscar otras maneras de ser elegantes. Los complementos asumieron un papel importante. Los broches, pendientes y anillos, fueron la alternativa a las joyas preciosas que sólo las clases altas podían permitirse. Los guantes tambien añadían un toque esencial. La moda dictaba que los sombreros se llevaran ligeramente ladeados, la boina reemplazó al sombrero cloche, y aunque los casquetes tambien eran populares, el turbante se convirtió en el complemento estrella del momento.
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Colección: Vestimenta
jueves 12 de febrero de 2009
Indian summer
Lady Edwina Mountbatten, la última virreina de la India.
Edwina Cassel, de familia rica y aristócrata se casó con Lord Mountbatten en 1922 y a partir de ahí, su vida fue una búsqueda frenética de nuevas experiencias, placeres y causas por las que luchar. Formaron un extraño (para la época) “matrimonio abierto” en el que cada uno se movía un poco a su aire. Tuvo amantes, algunos comprobados, como fue el caso de Nehru, primer ministro de la India (y padre de Indira Gandhi); romance que algunos califican como “la más grande historia de amor de todos los tiempos” Edwina estuvo muy implicada en la causa de la India a partir de la partición en dos del Punjab, en 1947, la India de mayoría hindú y Pakistán, de mayoría musulmana, luchando contra la miseria y siendo consideraba como una auténtica heroína.
En cuanto a la moda, su diseñador favorito fue Charles Frederick Worth, al que se considera el inventor de la Alta Costura; él tuvo la idea de mostrar sus creaciones a sus clientas (lady Edwina, la princesa Metternich, la emperatriz Eugenia, entre otras) haciendo que la presentaran modelos de carne y hueso. Nacía así el desfile de moda; inseparable hoy en día de la idea misma de "colección".
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Colección: Maestros, Moda y Revolución
miércoles 11 de febrero de 2009
Oliver Twist
— Limpio, con ropa nueva y 5 peniques en el bolsillo. Tu crees que volverá?Cosido y bordado por César Taibo 0 comentarios
martes 10 de febrero de 2009
Maestros: Lisa Fonssagrives
Fue una de las primeras modelos con nombre propio. Nacida en Suecia, forja su carrera en París gracias a grandes fotógrafos: Horst P. Horst, Richard Avedon, Erwin Blumenfeld, Man Ray, Edgar de Evia, George Hoyningen-Huene, George Platt Lynes, Penn y Fonssagrives (y estos dos últimos fueron también sus maridos). Sus 17 pulgadas (43.18cm) de cintura la hicieron la modelo ideal para el New Look de Dior de 1947. Fue una de las más grandes durante los años 40 y 50 y apareció en más de 200 portadas de Vogue..
Con aspiraciones de convertirse en bailarina, Lisa se mudó a Paris antes de cumplir los 20 años y ahí entró en contacto con el bullicioso mundo bohemio de la ciudad luz y pronto se convertiría en la musa de grandes artistas y una de las mas importantes figuras de la época. Casada en 1935 con el fotógrafo de modas Fernand Fonssagrives, de quien tomó su nombre artístico, este matrimonio la ayudó a colarse en las más altas esferas del medio y pronto se proyectó como el prototipo de la mujer moderna, inteligente, culta y preparada cuya belleza no era obstáculo para poder desarrollarse en los mas altos niveles de la cultura y la sociedad. Mujer adelantada a su época, estandarte del feminismo e iniciadora de toda una generación en las pasarelas, Lisa se divorció en 1950 para casarse meses después con el también fotógrafo Irving Penn con quien pasó el resto de su vida hasta que falleció en 1992 rodeada del glamour y la fama que la acompañaron toda su existencia.
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Colección: Maestros
sábado 7 de febrero de 2009
La revolución de las alfileres

La fabricación de alfileres, aunque muy antigua, no constituyó artículo de verdadera importancia hasta el siglo XV. Los alfileres primitivos, de hierro o de bronce, eran de manufactura muy sencilla: sus cabezas estaban formadas por breves retorcimientos de la varilla metálica. Con el invento del estirado de alambre y sus aplicaciones en los siglos XIII y XIV, la fabricación de los alfileres entró en un nuevo periodo de desarrollo. En 1483, la corona inglesa prohibió la importación de alfileres y en 1543 un Acta del Parlamento reguló su venta y manufactura. En el siglo XVI aparecieron los alfileres como los conocemos hoy en día, con cabeza pequeña y sólida, y de forma esférica. Francia fue la primera en construir los alfileres industrialmente, dominando el mercado europeo hasta 1626, año en que un tal Tilsby comenzó a fabricarlos en Stroud, Inglaterra. La industria floreció y se extendió hasta Londres (1636) y más tarde a Dublín, que muy pronto aventajó a la francesa por sus mejores procedimientos y resultados. Hacia 1680 se inventó el denominado “estampador basculante” y la “aplanadora”, que permitía a un solo operario unir diariamente más de diez mil cabezas de alfileres. La aparición de maquinaria automática y la división del conjunto de la fabricación simplificó de manera exponencial su producción.
En el siglo XVIII Adam Smith se dedicó a observar a los obreros de una fábrica de alfileres en Kirkaldy, su aldea natal, y de ahí obtuvo la idea que le permitió afirmar que la división del trabajo incrementaba la productividad. En La riqueza de las naciones, obra publicada por primera vez en 1776, señala lo siguiente:
Un obrero que no haya sido adiestrado en esa clase de tarea [...], por más que trabaje, apenas podría hacer un alfiler al día, y desde luego no podría confeccionar más de veinte. Pero dada la manera como se practica hoy en día la fabricación de alfileres, no sólo la fabricación misma constituye un oficio aparte, sino que está dividida en varios ramos. [...] Un obrero estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo va cortando en trozos iguales, un cuarto hace la punta, un quinto obrero está ocupado en limar el extremo donde se va a colocar la cabeza…, y así hasta bañarlos de estaño, secarlos, bruñirlos y empaquetarlos.
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Colección: Miscelaneas, Moda y Revolución












