Historias del vestir. Creación de modas. Arte y confección. Vestuarios, vestidos, sombreros y más...
martes, 5 de octubre de 2010
Find the fashion logos
sábado, 18 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Maestros: Racinet

viernes, 25 de junio de 2010
Ilustración y fotografía en Vogue. 1920-1930
Entre 1910 y el comienzo de la segunda guerra mundial, la portada de la revista (siempre de gran impacto) consistió en una ilustración de uno de los miembros de su equipo. Después de la primera guerra, a los ilustradores de Vogue (Helen Dryden, George Wolf Plank, George Lepape, y J. C: Leyendecker) se unieron otros artistas como: Eduardo Benito, Charles Martin, Pierre Brissaud, André Marty y Mario Simon.
lunes, 21 de junio de 2010
Zapatero a su zapato. Mártires.
domingo, 18 de abril de 2010
Anotaciones espontáneas.
En la tristeza, la necesidad de estar bien vestido.
Para ser bella le falta moderación en la vestimenta; se nota enseguida que se ha puesto prendas bellas.
Elegancia: hermosa manera de eludir.
Desvestirse hasta quedar desnudo, para pensar.
La elegancia no sólo como actitud de una mujer, sino como atributo.
En algunas mujeres, la elegancia es quizás una manera de defenderse.
Ella quiere percibir algo, aunque sea en un pliegue de su falda plisada.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Vestidos imaginarios
Cread modaviernes, 18 de diciembre de 2009
De salones y ascensores
El ascensor de la Casa Balenciaga era célebre, estaba forrado de cuero rojo y claveteado de remaches de latón, y se desplazaba majestuosa y lentamente.
Era el umbral que separaba el área pública de la casa del mundo privado de la misma, ya que sólo se permitía a las iniciadas acceder a los salones de la primera planta. Tanto las clientas particulares como los compradores comerciales y la prensa eran convocados a la casa por invitación expresa, y de ellos se esperaba un comportamiento responsable y una atención dedicada hacia las prendas.
domingo, 8 de noviembre de 2009
El vestido de las flores

En 1847 se edita por Gabriel de Gonet, Editeur una obra en dos volúmenes titulada Les fleurs animees /par J.-J. Grandville; dicha obra contiene 54 laminas de grabados con simbología floral. Aparte el texto, muy poético (en francés), los grabados simbolizan cada flor con maestría insuperable.
lunes, 12 de octubre de 2009
Impecables
... mujeres en planchados trajecitos de colores vivos, oficinistas que volvían a sus casas, tan atildadas e impecables como si sus jornadas estuvieran por comenzar.
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jueves, 7 de mayo de 2009
Turismo vascongado
En Bayona, la boina y la alpargata anuncian al país vascongado. Los semblantes ofrecen características de pureza étnica que en vano buscaríamos por los barrios de París. Una iglesia, severa a pesar del realismo incipiente de sus imágenes, nos recibe con un letrero en que se lee:
"Las señoras vestidas de modo indecoroso deben abstenerse de entrar en la iglesia".
Pero, ¿a qué le llamará el buen párroco “vestirse de modo indecoroso? Porque, de acuerdo con la multiplicidad de modas impuestas en las playas actuales (¡no olvidar que estamos a unos kilómetros de Biarritz!), es difícil saber ya dónde termina el bien y comienza el mal.
En materia de indumentaria femenina, lo que era perfectamente indecoroso hace años, se ha vuelto ahora atributo de una mojigatería imperdonable. ¿Indecorosos los brazos desnudos, la piernas sin medias? ¿Qué diría el excelente cura de Bayona si su iglesia fuera visitada por algunas muchachas adictas al short, ese pantaloncito corto que hizo furor, este año, en todas las playas de Europa? ¡Oh, señor! ¡Cuán oscuros son los designios de la Providencia…!
martes, 28 de abril de 2009
domingo, 1 de marzo de 2009
Sólo ella: Georgina
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De las cinco, era la única que, al desvestirse se preocupaba de que la ropa estuviese bien dispuesta sobre la silla, y cuando fuimos mayores, solamente ella poseía un vestido distinto para todas las ocasiones, un traje para los días de lluvia, un tapado de medio tiempo.
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miércoles, 4 de febrero de 2009
Distancias

viernes, 9 de enero de 2009
La verdadera feminidad
En aquella época me hallaba convencida de que las mujeres debían de ser muy débiles, físicamente, y que una especie de languidez, una perpetua convalecencia constituía la característica de la verdadera feminidad. Segura de que una mujer capaz de desmayarse a menudo era perfecta, una noche me acosté con una mano cerca de la garganta, imaginándome desmayada.
Cuadernos de infancia Norah Lange
lunes, 8 de septiembre de 2008
Objeto volador
martes, 2 de septiembre de 2008
Naturaleza

viernes, 8 de agosto de 2008
Del patrón a la tela
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