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miércoles, 1 de febrero de 2012

Conde Etienne de Beaumont

  
Conde Etienne de Beaumont  (París, 1883-1956 ) figura destacada en la sociedad parisina, descendiente de una de las grandes familias de Francia, creador de trajes y joyas, pintor y generoso mecenas, un  apasionado por el arte contemporáneo, fue famoso por sus fiestas extravagantes y elaborados bailes de máscaras. Una verdadera socialité. Contrató a muchos de los principales artistas de vanguardia para decorar su apartamento y jardín.


En 1918 puso en escena las primeras actuaciones de jazz de París y en 1920 colaboró con Jean Cocteau en Le Boeuf sur le Toit, un evento teatral que incorporaba elementos del circo.
El 17 de mayo de 1924 inauguró las “Soirées de Paris” en el Théâtre de la Cigale de Montmartre,  actuaciones mezcla de music-hall, ballet, poesía y teatro, con la participación de artistas tan diversos como Jean Cocteau, Pablo Picasso, Georges Braque, Erik Satie y Darius Milhaud.
Con su esposa Edith, Etienne de Beaumont encargó películas y ballets de vanguardia, y después de la guerra, fundó la "Asociación Franco-Americana".
 

lunes, 17 de octubre de 2011

Espejos


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No es difícil llegar a la conclusión de que ha desaparecido de la tierra algo de su esplendor. 


El mismo misterio antiguo del vestir —un vaporoso chal en los hombros de una mujer enigmática, un aigrette en el sombrero de una desconocida equívoca, una cinta en una media— se ha desvanecido a la dura y realista luz del presente, lleno de necesidades utilitarias, de una uniformidad idéntica aunque práctica y de una perfección al por mayor perfectamente anónima.

Aquellas mujeres de Poiret que hollaban el césped de Longchamps como finos caballos flamencos, han sido reemplazadas por una hilera de chicas en traje de baño y foto de almanaque.


Sin embargo, siempre supone un peligro el lamentarse de las glorias perdidas del pasado y de la barbarie del presente.
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Si todo cambio es penoso, resulta tambien tan necesario como el aire que respiramos.
La moda es la expresión sutil y mudable de cada época. Sería insensato el pretender que nuestro espejo social devolviera siempre la misma imagen. Lo importante, en última instancia, es comprobar si esa imagen corresponde realmente a lo que sentimos que es.



El espejo de la moda  
Cecil Beaton  

jueves, 13 de octubre de 2011

Cierta vez las víboras dieron un gran baile.

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Pero las que estaban hermosísimas eran las víboras. Todas, sin excepción, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las viboras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yararás, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque así es el color de las yararás.
Y las más espléndidas de todas eran las víboras de coral, que estaban vestidas con larguísimas gasas rojas, blancas y negras, y bailaban como serpentinas.
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 Las medias de los flamencos.   
Cuentos de la selva.   
Horacio Quiroga   
   





martes, 5 de julio de 2011

Hadas

La "cabina" constituye un mundo aparte. A semejanza de los "camerinos" de teatro, tiene butacas, lámparas y espejos. Como los camerinos, es un poco sórdida. Como en los camerinos, en ella sólo viven hadas.

Tercera parte:  Una casa de costura    
Christian Dior y yo    

martes, 31 de mayo de 2011

No adornéis vuestras cabezas santas y cristianas...

"No debemos, dice San Clemente de Alejandría (siglo II), cambiar por colores artificiales el color natural de nuestro pelo y nuestras cejas. Si nos está prohibido usar trajes de colores distintos y mezclados, con mayor razón nos lo está hacer desaparecer la blancura de nuestros cabellos, que es causa de respeto y signo de autoridad"

No obstante, los cristianos cedían a la corriente general, y no solamente se teñían el pelo sino que también usaban pelucas.


Palabras de Tertuliano: "Hacéis todavía algo peor, añadís a vuestro pelo natural no sé qué enormidad de pelo que no es vuestro, unas veces envolviendo la cabeza por entero, otras a modo de rodete. Mucho me equivoco si estas maneras no van directamente contra el precepto del Señor. Ha dicho que nadie podría añadir nada a su estatura. No obstante, colocaís pelucas altas en redondel sobre vuestras cabezas, como si quisierais armarlas con escudos. Si estas enormidades no os causan verguenza, avergonzaos al menos de la falta que cometéis llevándolas. No adornéis vuestras cabezas santas y cristianas con el despojo de algunas cabezas extrañas que son quizá impuras, insanas y condenadas a las penas del infierno".

martes, 12 de abril de 2011

Travestismo literario

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fui caminando hacia mi chambre, y una vez en ella, muchas horas antes de que volviera a la normalidad y a la realidad, me di cuenta de que me sentía muy mal con mi cuerpo y también con mi burguesa y encorsetada forma de vestirme y me dio por cambiarme frenéticamente de ropa y buscar una presencia ante el espejo distinta de la habitual, y acabé vestido de Hemingway en versión femenina, es decir, que me disfracé de niño con bucles rubios de niña, tal como la madre de Hemingway le disfrazaba a él cuando era pequeño, cuando le vestía de guinga rosa con un sombrero de flores, lo que dicho sea de paso me ha llevado a pensar que toda la carrera viril-literaria de Ernest puede ser leída como una reacción extrema a la imagen de niño femenino de mamá.
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París no se acaba nunca   
Enrique Vila-Matas   
Foto: Colección Ernest Hemingway   
Biblioteca John F. Kennedy de Boston   

martes, 8 de marzo de 2011

Vestido de seda

 
Si Adelita se casa conmigo,
si Adelita fuera mi mujer,
 le compraría un vestido de seda,
la llevaría a bailar al cuartel.


Edwige Feuillère con vestido de Christian Dior  

miércoles, 2 de febrero de 2011

Faltriqueras

Faltriquera.   (del mozár. *ḥaṭrikáyra, lugar para bagatelas).

Esta prenda formaba parte generalmente del vestuario femenino y era una especie de saquito de lienzo con una rajadura festoneada, vertical y al centro. Las mujeres casadas o viejas la usaban sencilla u ordinaria, y las solteras sobre todo en días de fiesta, lujosas: coloreadas, perfiladas por sus bordes, con suntuosos bordados figurando dibujos geométricos, hojas de margarita, etc., y las iniciales del nombre y apellido de la propietaria, sueltas, entrelazadas; todo trabajado con verdadero primor.

Había ciertos objetos que la mujer debía mantener consigo, pues eran símbolos de su poder doméstico y de su mística femenina: llaves, agujas, dedales, cajitas para grasas perfumadas y una bolsita para cargar unas cuantas monedas. Todo esto se llevaba por debajo de la falda, colgando de un conjunto de cadenitas que se ajustaba a la cintura y que recibía el nombre de chatelaine. Para acceder a ella había una abertura en un costado de la falda.

En el transcurso del siglo XVII se empezaron a incorporar los primeros bolsillos en la indumentaria femenina. Se trataba de un par de bolsas unidas a una cinta que se ponía en la cintura y a las que igualmente se accedía por aberturas laterales en la falda; recibieron el nombre de faltriquera y su uso se extendió hasta el siglo XVIII. En las faltriqueras, podían llevarse monedas, pañuelos e implementos de costura. Las más elegantes, agregaron a la chatelaine otra cadena para llevar el monóculo y las más piadosas pendían de allí una Biblia en miniatura. Entretanto, los trajes masculinos también tuvieron sus bolsillos, pero en las chaquetas, y la mayoría de las veces falsos. 

"Lucy Locket perdió su faltriquera
Kitty Fisher la encontró
No había dentro ni una moneda
Solamente una cinta apareció"

martes, 5 de octubre de 2010

Find the fashion logos

En la ilustración de Julie Verhoeven "Find the Fashion Logos!", para la revista Dazed & Confused, una modelo vestida de Fabio Piras se encuentra rodeada de una ecléctica mezcla de animales, referencias históricas y estampas arquitectónicas. Entre todos esos elementos hay 28 logos ocultos. A buscarlos...

Find the Fashion Logos  
Julie Verhoeven  
Dazed & Confuzed, The Annual, 2001  
Colección de la artista 

domingo, 26 de septiembre de 2010

Aquel tapado de armiño.


Aquel tapado de armiño,
todo forrado en lamé,
que tu cuerpito abrigaba
al salir del cabaret.
Cuando pasaste a mi lado,
prendida a aquel gigoló,
aquel tapado de armiño
¡cuánta pena me causó!

¿Te acordás?, era el momento
culminante del cariño;
me encontraba yo sin vento,
vos amabas el armiño.
Cuántas veces tiritando,
los dos junto a la vidriera,
me decías suspirando:
¡Ay, amor, si vos pudieras!
Y yo con mil sacrificios
te lo pude al fin comprar,
mangué a amigos y usureros
y estuve un mes sin fumar.

Aquel tapado de armiño
todo forrado en lamé,
que tu cuerpito abrigaba
al salir del cabaret.
Me resultó, al fin y al cabo,
más durable que tu amor:
el tapado lo estoy pagando
y tu amor ya se apagó.

Aquel tapado de armiño, 1929
Música: Enrique Delfino. Letra: Manuel Romero

Haute Couture Dior F/W 2008

sábado, 18 de septiembre de 2010

Festejos

Cuarto aniversario del Buen Vestir.
2006-18 de septiembre- 2010

martes, 31 de agosto de 2010

Indias Orientales. Moda colonial.

Con limitaciones al principio y luego con desenfreno, los europeos del siglo XIX exploraron y después explotaron el Africa y el Oriente. Ricas en especias y muy productivas para el comercio, las Indias Orientales, sobre todo, atrajeron a miles de aventureros que competían por los mercados y los honores internacionales. En el apogeo del período colonial, el 85% del Asia sudoriental se hallaba bajo la administración o el dominio de franceses, holandeses o ingleses.

Una familia de colonos en su plantación. Sumatra, 1897


Las delicias de una nueva vida

En materia de vestido, el holandés aprovecha el instinto y la experiencia de los naturales. En esta casa de las Indias Orientales, el hombre lleva siempre pantalones de pijama y una túnica de algodón blanco. Sus pies descalzos pisan sobre zapatillas sin talonera. Desde el punto de vista estético, es desastroso, pero el traje es fresco.

Antoine Cabaton  
Historiador de las Indias Orientales, 1911  

viernes, 23 de julio de 2010

Dedales


El dedal tiene su origen en los comienzos de la civilización. Tallados en piedra, bronce, hueso o marfil, el dedal ayudó a los hombres primitivos a impulsar agujas a través de las pieles de animales para la confección de ropa. Desde ese momento los dedales se han creado de todos los materiales imaginables. Ya en las tumbas de los faraones se hallaron pequeños dedales de cuero utilizados por las reinas egipcias, muy hábiles en el arte de coser y de bordar.
En China, las damas de la más alta sociedad usan dedales de gran valor, a veces hechos de perlas, especialmente trabajadas y adornados con oro cincelado. Durante la Edad Media, las damas aguardaban bordando el retorno de los caballeros ausentes que participaban de las Cruzadas.

 
El invento de las agujas de coser determinó el invento de los dedales. Nuremberg ya tenía dedaleros en 1380, que vendían en todo el territorio bávaro. 
La leyenda dice que el dedal, tal como se conoce actualmente, fue la obra de un joyero de Ámsterdam, Nicolás Van Beuschooten, quien en 1648 fabricó y regaló a la señora Van Reusselar en ocasión de su cumpleaños una carta  acompañada  del presente, en ella el joyero suplicaba a la dama aceptar ese homenaje para protección de sus dedos, a pesar de su reconocida habilidad para manejar las agujas. En Nuremberg, así como en Ámsterdam y en  Colonia, los dedales se fabricaban a mano, pero en el año 1696 se inventó una máquina para su fabricación en serie y a precios relativamente bajos.


Desde finales del siglo XVI los dedales fueron considerados como objetos de arte. Se los entregó como prueba de amor durante la época victoriana en una sociedad que desalentaba los regalos personales  entre hombres y mujeres.
El término " llamar con el dedal " fue utilizado por las damas de la noche en sus rondas, al golpear en el cristal para atraer la atención de los hombres que pasaban por allí.
En 1800 se utilizaba un dedal como medida de whisky o vaso de alcohol, acuñando la frase: "sólo un dedal".
Durante la Primera Guerra Mundial los dedales se convirtieron en un tipo de moneda. En Inglaterra, alrededor de 400.000 libras esterlinas en dedales fueron donados y se fundieron con el fin de comprar material necesario para los hospitales. Después de la guerra los dedales se convirtieron en un  souvenir  y  un popular medio de publicidad. 

  El dedal para hombre (sastre) tiene forma de un pequeño cono trunco hueco y abierto en ambos extremos, mientras que el dedal para mujer (modista) está cubierto en su parte más angosta, interiormente es liso y exteriormente tiene pequeños dibujos; es ahí donde se apoya la parte inferior de la aguja cuando se cose, evitando así el riesgo de lastimarse con el reiterado contacto

martes, 13 de julio de 2010

Ideal dress: no stress & no dress

Este invierno se ha visto a gente caminar con shorts por la nieve y a ministros sin corbata salir en televisión. Jovencitas con botas altas al borde de piscinas tropicales...
Observemos a esa pareja que pasea por los Campos Eliseos un domingo a mediodía. Tienen treinta años, visitan París. Emanan un cierto bienestar satisfecho, ausente de pretensiones. Ella viste, a pleno sol, un vestido largo de satén negro cortado al bies y una cazadora de jean y calza sandalias de taco aguja. Lleva el pelo largo y despeinado. Sin embargo no sale ni del casino, ni de un baile, ni de una casa de citas, simplemente va de la mano de su marido.  El lleva unos joggins, gafas oscuras y gorra de béisbol. Aunque es evidente que acaba de salir de la cama y no de un estadio.
¿Dónde está la moda en todo esto?
En lo que respecta a la apariencia humana, el siglo XX ha engendrado en cien años mas mutaciones que todo el milenio anterior.
En el imperio de lo efímero, la moda ocupa el lugar del embalaje.  Las guerras del lujo son guerras de imágenes.

domingo, 2 de mayo de 2010

Mariquitas

La naturaleza despertó gran entusiasmo y fascinación durante el siglo XIX, lo que llevó a que se usasen productos vegetales y animales tanto en los vestidos como en los accesorios.
Casi todas las culturas han creido que las mariquitas (Coccinellidae) daban buena suerte; también las damas victorianas pensaban que si una mariquita se posaba en su mano les regalarían un par de guantes nuevos, si sobre su cabeza, un sombrero nuevo, sobre sus pies, unos zapatos, y asi sucesivamente.
Los jardineros y los comerciantes de semillas sabían mucho antes del siglo XIX que esta especie se alimentaba de pulgones y combatía las plagas de cochinilla. Las mariquitas eran abundantes en las plantaciones de lúpulo, cuya recolección era muy importante comercialmente, y su acción beneficiosa se conocía mucho antes de que los científicos la divulgaran en 1861.

viernes, 4 de diciembre de 2009

El don de lucirse. París art nouveau

Nada agradaba más a los artistas del art nouveau que crear objetos exóticos. En joyería se entregaron a esta tendencia hasta el máximo; diseñando piezas exquisitas para una sociedad teatral, que obraba como si estuviera permanentemente en el escenario. Las damas parisinas, con el esplendor de sus plumas y encajes y volantes, iban a las carreras en Longchamps o paseaban en el Bosque de Boloña ataviadas con horquillas, alfileres de sombreros, collares, anillos, brazaletes y broches diseñados en el estilo del arte nuevo. Incluso los hombres cayeron en la moda y usaron extravagantes alfileres de corbata.
Broche de corsage en forma de libélula. René Lalique Francia, 1860 - 1945

domingo, 13 de septiembre de 2009

Vocabulario

Sombrerería, sombrerero, bonetería.

Bonete, gorro, birrete, chambergo, boina, tocado, cubrecabezas, casquete, toca, pamela, sombrero de copa, chistera, clac, galera, bombín, hongo, sombrero flexible, de ala ancha, de fieltro, de paja, canotier, cloche, panamá, tirolés, cordobés, montera, gorra de plato, quepis, chichonera, bicornio, tricornio, sombrero de tres picos, casco, yelmo, morrión, bacinete, teja, capelo, mitra, tiara, corona, diadema, gorro frigio, birreta, caperuza, capucha, capuchón, capirote, cogulla, pasamontañas, turbante, fez, sombrero de mujer, cofia, toca, escarcela, moña, gorro, pañuelo, mantilla, velo, manto.

Partes: ala, copa, cinta, lazo, borde del ala, forro, plato, visera, carrillera, orejeras, cogotera, cubrenuca, galón, penacho, escarapela, pompón, borla, ínfulas, moño, velo, fleco.

Varios: sombrerera, caja, horma, plancha, a pelo, destocado, ensombrerado, cubierto, encasquetado, tocado.

Cubrirse: ponerse, calarse, endosarse, encasquetarse, tocarse, encajar, calar, enjaretarse, enfundarse.

Descubrirse: saludar, destocarse, destaparse, desnudar la cabeza, quitarse el sombrero, dar un sombrerazo, hacer una venia.

sábado, 2 de mayo de 2009

Supersticiones II

Entre los actores se dice que vestir de amarillo o llevar algo amarillo en una obra de teatro es de mala suerte, porque en 1673 Jean Baptiste Poquelin, conocido como Molière murió representando su obra “El enfermo imaginario” vestido de ese color. A su vez, el amarillo es el color asociado con la prensa sensacionalista, la monarquía china y la economía mundial.

viernes, 1 de mayo de 2009

Supersticiones

Poner un sombrero encima de la cama es presagio, en España e Italia, de que algo malo va a ocurrir. Esta superstición tiene también otro significado: si alguien deja un sombrero sobre la cama se le quedará la mente en blanco.