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lunes, 12 de marzo de 2012

Encajes


El encaje de bolillos es una técnica de encaje textil que consiste en entretejer hilos que inicialmente están enrollados en bobinas, llamadas bolillos.
A medida que progresa el trabajo, el tejido se sujeta mediante alfileres clavados en una almohadilla, que se llama "mundillo". El lugar de los alfileres normalmente viene determinado por un patrón en la almohadilla.


El origen  del encaje se fija por lo general a mediados del siglo XVI y se supone que nació en Venecia.
El extraordinario y creciente uso que se hacía de estas manufacturas en los siglos XVI y XVII para golas o gorgueras, cuellos, vuelillos en las bocamangas, cortinajes, etc. contribuyó al desarrollo de esta industria y a que se fundaran centros muy activos, sobre todo en Italia, Francia, Estados Flamencos, Inglaterra y España.


El encaje Chantilly es un encaje de bolillos hecho a mano, con abundancia de detalles y un patrón generalmente de flores. Una tradición que data del siglo XVII. Aunque se llama encaje de Chantilly, la mayor parte del encaje que lleva este nombre se hizo realidad en Bayeux (Francia) y en Geraardsbergen (Bélgica). 
En el siglo XVII la duquesa de Longueville organizó la fabricación de encajes de Chantilly. Se puso de moda durante los reinados de Luís XV y Luís XVI, cuando los fabricantes eran vistos como protegidos de la familia real. Con la Revolución, a las cabezas de Madame du Barry y María Antonieta, siguieron las de las encajeras de Chantilly.
Napoleón I patrocinó reposiciones de encaje Chantilly, especialmente entre los años 1804 y 1815, concentrando la producción en Normandía, alrededor de la zona de Bayeux. 


El encaje de Amberes es un encaje de bolillos, continuo,  que se distingue por sus motivos estilizados sobre un fondo de estrellas de seis puntas. Tiene su origen en Amberes, donde en el siglo XVII se estima que el 50% de la población estuvo involucrado en la confección de encaje.
En 1585 la producción de encaje de Amberes  se detuvo debido a la caída de la ciudad bajo el control español. Los holandeses cerraron el río Escalda y canalizaron la navegación fluvial entre Cambrai y Valenciennes, en beneficio de la exportación de lana de Valenciennes, la tela y las bellas artes.


El encaje de Valenciennes es un tipo de encaje de bolillos que se realiza sobre una almohadilla, en una sola pieza continua: junto con la réseau (el fondo en forma de red) se realiza la toile (el patrón de dibujos). Se originó en Valenciennes, en el departamento de Nord de Francia, y floreció de 1705 a 1780 y más tarde la producción se trasladó a Bélgica en los alrededores de Ypres .
 

Otros puntos:

* Honiton: una variedad inglesa muy delicada y  con muchas flores.
* Cluny: un encaje muy ligero y delicado, con flores, trenzas y puntillas (lazos de hilo muy pequeños).
* Punto de Venecia: fue el primero conocido en los mercados de Europa y el que más influencia tuvo en sus talleres.
* Punto de Malinas: el punto de Flandes floreció en Malinas. Se distingue por sus mallas de orificios redondos o hexagonales y por sus flores y hojas naturales que se bordean con un hilo más grueso pero sin relieves.
* Punto de Alenzón o punto de Francia. Desde el siglo XVI, se trabajaban los encajes en diversas poblaciones de Francia pero desde 1665 prevalecieron los talleres de Alençon, imitando a Venecia. Se distingue de ésta en dar más precisión y naturalidad al dibujo.
* Punto Colbert. Llamado así en memoria del ministro de Luís XIV, Juan B. Colbert que tanto favoreció estas industrias en Francia desde 1661. Se caracteriza por el gran relieve de sus dibujos.
* Punto de Bruselas. Se caracteriza por la finura del hilo que procede de un lino especial y la tendencia a la naturalidad en las figuras y motivos vegetales.
* Torchon  es un encaje de bolillos que se hizo en todo Europa. Un encaje continuo, con  patrones geométricos simples y líneas rectas hechas al mismo tiempo que el fondo.


Muchos tipos de encaje se inventaron durante la época de apogeo del bordado (entre 1500 y 1700) antes de que las máquinas bordadoras automáticas estuvieran disponibles.
La aparición de la máquina bordadora diseñada por John Heathcoat en 1806 al principio sirvió de acicate a los artesanos para que inventaran diseños más complicados que las máquinas no podían realizar, aunque finalmente la mecanización dejó sin trabajo a los artesanos casi completamente.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Top hat




 

El sombrero de copa, llamado galera en Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay, o chistera en España, es un tipo de sombrero alto con la cima plana y el ala amplia usado por los hombres a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX.
Confeccionados con fieltro atiesado o piel de castor y más adelante, debido a la influencia de príncipe Alberto de Inglaterra, en seda. 
La historia cuenta que un sombrerero inglés, un señor John Hethering en 1797 provocó un motín en la calle y fue multado con la suma considerable de £ 500 por perturbar la paz usando un sombrero de copa.  Esto ha sido demostrado como un mito y se dice que la persona que realmente inventó el sombrero de copa fue el francés Antoine Gibus, quien en 1812 tuvo una idea revolucionaria gracias a un ingenioso sistema de muelles de acero fino que permitían aplanar el cilindro de la copa con la simple presión de la mano.
Independientemente de sus orígenes, el sombrero de copa fue ganando popularidad y durante el período de la Regencia era de rigor para el uso diario del caballero inglés.  De hecho, un hombre se arriesgaba a ser escupido en la calle si no llevaba su sombrero.

   
Hacia la última mitad del siglo XIX, el sombrero de copa dejó gradualmente de estar de moda, con las clases medias adoptando los bombines y los sombreros de fieltro suaves, que eran más cómodos  para la vida de la ciudad, así como más convenientes para la producción en masa. Para el final de la Primera Guerra Mundial los sombreros de copa se habían convertido en una rareza en la vida diaria, aunque persistió en ciertas áreas tales como la política y la diplomacia internacional por varios años más.

Una versión popular, particularmente en los Estados Unidos en el siglo XIX, era el tipo de sombrero que usaba Abraham Lincoln. Diferente de muchas galeras esta versión era recta como una tubería y a menudo más alto que la galera típica.


                                

domingo, 25 de septiembre de 2011

Pantalones Oxford



Los jóvenes siempre trataron de diferenciarse de sus mayores y establecer sus propias modas. Ya en los años veinte los estudiantes de Oxford y Cambridge violaban  por primera vez  la práctica de Eduardiana de usar diferentes tipos de vestimenta para distintos momentos del día.
En 1924 en la Universidad de Oxford, un pequeño grupo de estudiantes varones comenzaron a usar unos pantalones que nunca habían sido usados ​​por sus padres. 
Conocidos como “bolsas de Oxford” por su aspecto excesivamente ancho, estos pantalones podían deslizarse sin esfuerzo sobre la ropa interior tabú.



El estilo fue inventado por Harold Acton  en su viaje a Oxford, quien supuestamente se inspiró en el tipo de pantalones que los remeros llevaban sobre sus pantalones cortos.
El estilo pronto atrajo la atención de los estudiantes universitarios estadounidenses, particularmente los asistentes de la Ivy League, las universidades de mayor prestigio académico y social.


Debido a su naturaleza excesiva los pantalones Oxford nunca se convirtieron en una moda general y perdieron su atractivo a finales de la década de 1920. Sin embargo, en distintas versiones han vuelto en reiteradas ocasiones y se han puesto de moda entre los jóvenes:  el pantalón zoot suit popular entre los jóvenes varones afroamericanos durante 1930 y 1940, los pantalones acampanados durante la décadas de 1960 y 1970 y los pantalones oversized de patas anchas ​​de los adolescentes de los ´90.

El estilo también hizo una reaparición en 1970. Una popular banda de chicos The Bay City Rollers llevaba una variante de pantalones Oxford con adornos de cuadros escoceses.






domingo, 11 de septiembre de 2011

Guardapolvos blancos

En nuestro país no hay otro símbolo equivalente de lo que representa la escuela pública que el guardapolvo blanco.

En la época de D. F. Sarmiento se creía que era malo obligar a usar cualquier tipo de uniformes por el costo que implicaba para las familias, lo que pondría más obstáculos para la asistencia a la escuela. Sólo a principios del siglo XX se empezaron a usar. La idea era proporcionar un vestuario económico, higiénico y democrático que acompañara la expansión de la escuela.


Uno de los tantos que se postula como inventor de los delantales blancos es Pablo Pizzurno, por aquel entonces Inspector General de Escuelas para la Capital Federal que formuló su queja sobre los vestidos lujosos que usaban las alumnas para ir a la escuela en 1904. Según Pizzurno, reiterando un tema central de la moralidad de la época, había que sospechar del lujo y la ostentación en las mujeres, porque se centraba en la frivolidad y porque el amor a los vestidos caros potencialmente podía llevar a oficios non sanctos. Según Pizzurno, las mujeres, naturalmente débiles de carácter y con tendencia a la superficialidad, eran más pasibles de caer en tentaciones que los hombres; y por eso su apariencia debía regularse con mucho más celo, también, por supuesto, para garantizar su "decencia" y su pudor. La queja sobre la peligrosidad del lujo y la ostentación lo llevó a recomendar el uso del delantal igualador, tomado al parecer de una clase de trabajos manuales, "con las ventajas de todo orden, morales, económicas, higiénicas y hasta estéticas que se le reconocen".


En 1915 se promulga un decreto que no sólo autoriza sino que recomienda el uso de delantales blancos para el personal docente de las escuelas de la Capital. Se lo consideró "buena práctica", porque "además de inculcar en los niños la tendencia de vestir con sencillez, suprimirá la competencia en los trajes entre el mismo personal."
Los delantales rápidamente "colonizaron" las formas de vestirse de los niños y los adultos en las escuelas públicas. El camino hacia la uniformación del vestuario ya estaba pavimentado.


Los relatos de quienes sostienen haber inventado los guardapolvos hablan de la disponibilidad de las telas blancas y de su costo más bajo, algo que debería ser contrastado con una historia de la industria textil que aún no ha sido escrita. Se creía que el blanco era el mejor color para la ropa higiénica, porque es un buen conductor del calor y porque es liviano; también fue el centro de la "estética de lo lavable" que prefería las superficies lisas y claras para garantizar la limpieza.
La historia de los guardapolvos escolares no es solamente la de la democratización de la escuela; los guardapolvos también fundaron exclusiones e impusieron jerarquías y desigualdades de género, sociales, raciales y culturales.
Habría que interrogar estas apariencias y formas del vestir en la escuela y pensar acerca de la justicia y la libertad que promueven.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Modas erógenas


No es para nada extraño que cuando el vestido inaugura una nueva motivación, exagere en demasía la función que esta ejerce. Cuando surgió el fenómeno de la moda hacia 1350 - 1370 la estrenada función de expresión de la naturaleza sexual a través del vestido, se mostró en vientres prominentes que simulaban embarazos como el de la señora Arnolfini en la pintura de Van Eyck, o en grandes escotes y profundas quillas que señalaban zonas erógenas femeninas.


Las prendas masculinas ostentaban en cambio mangas y calzones con rellenos para acentuar la virilidad.
Susana Saulquin   
La moda, después   

martes, 2 de agosto de 2011

Poiret y los estilos orientales.

 Poiret liberó a las mujeres. Durante los años anteriores a 1911 ya había transformado la moda francesa. Fue principalmente él quien selló el destino del corsé y puso fin a una época en la que el cuerpo femenino se había dividido en dos masas con una cintura marcadamente estrecha.
"Era todavía la época del corsé. Lancé una guerra contra él … En nombre de la libertad, provoqué mi primera revolución, sitiando deliberadamente, al corsé"
La nueva tendencia de Poiret resaltaba los colores llamativos, el movimiento físico, una imagen reducida y unificada del cuerpo, con ropa que caía desde los hombros. La cintura se trasladó hacia arriba, inmediatamente debajo de los senos, y se diseñaron vestidos que seguían la línea del cuerpo, recuperando el estilo Directorio. Esta tendencia neoclásica estuvo influida por las innovaciones que Isadora Duncan efectuó en la danza y en el vestido.  
 
En 1911, tras el  estilo Directorio Poiret introdujo el primer estilo oriental. Había resumido su trabajo de los tres años anteriores en el álbum ilustrado Les choses de Paul Poiret, obra de George Lepape. La última sección del folleto, dedicada a las modas “del mañana”, mostraba cuatro imágenes de mujeres en pantalones.  
 
Los “pantalones de odalisca” permitieron a Poiret lanzar un estilo bifurcado en la esfera de la alta costura.  El modisto dio el paso crucial que suponía la abolición del miriñaque y la falda ancha diseñando “quatre manières de culotter une femme”, basadas en la idea del vestido oriental. Así, recapituló, en un contexto diferente los bombachos de Amelia Bloomer (1850) como la falda oriental o falda pantalón de Lady Harberton, diseñadas en la década de 1880 para la Racional Dress Society.
 
El asalto a la nevera:    Reflexiones sobre la cultura del siglo XX    Peter Wollen