Hacia principios del siglo XIX el chal (fichu) se convirtió en una parte fundamental del vestir de la mujer francesa.
Se usaban en cualquier época del año y se hacían de diferentes tamaños, pero siempre se llevaban con aire de gran esmero y cuidado.
Lino, algodón, lana, seda, batista, muselina y encaje eran los materiales para su confección, pero fue con la llegada del cachemir que el chal se hizo enormemente popular.
En 1815, el Journal des Dames et des Modes comentaba: "Las mujeres recordarán la época en que los chales de cachemir eran el no va más de la moda. ¡Las cosas que las mujeres tendrían que hacer para tener estas preciosas piezas! Inventarían 1000 razones para tener una. Las más ricas solo necesitarían decir que era la moda; las mujeres de clase media vestir como las demás, y las más pobres podrían argumentar que el cachemir es bueno para la salud y más duradero que cualquier otra cosa. Aún en el caso de que no hubiera ninguna razón, las mujeres apelarían al refrán: un chal de cachemir es la única prueba aceptable de un verdadero amor"
Las mujeres no querían deshacerse del chal en ningún momento. Lo llevaban continuamente, incluso en los bailes cuando querían llevar algo sobre los hombros de forma clásica o simplemente doblado sobre un brazo.
Largos y finos a modo de bufandas, cuadrados o rectangulares, doblados, envueltos o atados, los chales eran una prenda imprescindible, que complementaba el vestido. Reverenciaba en cierto modo la era clásica.
Alcanzó el máximo de su gloria cuando se le dedicó un famoso baile: la danza del chal, en la que jugaba un importante papel un delicado chal de seda.
Historias del vestir. Creación de modas. Arte y confección. Vestuarios, vestidos, sombreros y más...
sábado, 8 de enero de 2011
martes, 4 de enero de 2011
Maestros: Lucien Lelong
Desde finales del siglo XIX la casa de costura de Arthur y Eléonore Lelong trabajaba para las cortes extranjeras, pero es en 1910 que su hijo Lucien Lelong aportó a la firma su sentido innovador. Hizo crecer la empresa que en 1926 contaba con mil doscientas personas. Su esposa, la princesa Nathalie Paley, hija del gran duque Pablo de Rusia, viste sus creaciones y las muestra en sociedad. Durante un tiempo la pareja fue una de las más prestigiosas, si no la mejor considerada, del París de los años treinta.
Nathalie Paley, esposa del diseñador, con un vestido con capa de plumas y paillettes. 1933
Hombre de negocios y director artístico de una empresa que empleaba para el diseño de sus colecciones a modelistas de talento (Pierre Balmain, Christian Dior, Hubert de Givenchy), Lucien Lelong crea en 1935, tras observar los métodos de trabajo americanos, un departamento de vestidos de confección de tirada limitada. Con la marca "Lucien Lelong Edition", dichos vestidos solo necesitan algunos retoques para poder llevarse. En ellos ya puede verse la señal precursora del prêt-à-porter.
Mujer en carretilla. Vestido Lucien Lelong. Fotografía: Man Ray 1937
Colección:
Maestros
viernes, 26 de noviembre de 2010
Moda Matisse. Moda Fauve
Maestro a la hora de expresar sentimientos a través del uso del color y la forma, Henri Matisse nació en Le Cateau-Cambrésis, en el norte de Francia, el 31 de diciembre de 1869.
La verdadera liberación artística de Matisse se manifiesta en el uso del color como configurador de formas y planos espaciales.
Su lenguaje evolucionó, influido por pintores postimpresionistas, hacia una nueva expresión subjetiva de la realidad basada en una concepción del color liberado de cualquier tipo de función descriptiva.
Sus temas son inocuos, bucólicos, retratos, interiores, visiones idílicas del hombre en la naturaleza y paisajes. Su realización es muy colorida y atrevida: una explosión de colores violentos y arbitrarios, en disonancia deliberadamente calculada. Tratan de transmitir la reacción emotiva del pintor ante el tema elegido, sin buscar la representación naturalista, sino realzando el valor del color en sí mismo.
Para Matisse el color es el que da entidad a la pintura, el color puede desempeñar el papel de dibujo, de perspectiva, de sombra y de volumen... . Observa que la vida es color y lo plasma en su pintura. La supresión de sombras y su sustitución por colores puros hace que la pintura brille más que nunca.
Mujer con vestido blanco. 1946
Mlle. Matisse con abrigo escocés. 1918
El sombrero amarillo. 1929
El vestido verde tilo. 1929-1931
Mujer en azul. 1937
Mujer con vestido violeta y anémonas. 1937
Colección:
Plástica
domingo, 21 de noviembre de 2010
Extravagancias / Por una cabeza.
En la década de 1770, la moda femenina de la corte francesa se caracterizaba por una enorme falda ahuecada lateralmente por un guardainfante, y un alto peinado. Esta moda expresaba la cumbre de la belleza del artificio; los vestidos eran tratados como si fuesen construcciones arquitectónicas realizadas en tela.
Para entonces, la refinada ligereza del período rococó había desaparecido y oscuros presagios de la Revolución empezaban a asomar en la indumentaria. Los peinados de una altura exagerada y las pelucas añadían mas complicación al atuendo. Si bien anteriormente los peinados habían tenido el aspecto de pintorescos paisajes y jardines de flores, hacia 1770 se volvieron algo raros y exagerados, y los coiffeurs adquirieron un importantísimo papel en la creación de esos extraordinarios tocados.
La victoria de la fragata francesa La Belle Poule, en el año 1778, inspiró nuevos estilos de peinado, como los llamados à la Belle Poule, à l´indépendante y à la Junon, en los que se colocaban réplicas en miniatura de las naves de guerra sobre la cabeza.
Y esto también se convirtió en moda.
Para entonces, la refinada ligereza del período rococó había desaparecido y oscuros presagios de la Revolución empezaban a asomar en la indumentaria. Los peinados de una altura exagerada y las pelucas añadían mas complicación al atuendo. Si bien anteriormente los peinados habían tenido el aspecto de pintorescos paisajes y jardines de flores, hacia 1770 se volvieron algo raros y exagerados, y los coiffeurs adquirieron un importantísimo papel en la creación de esos extraordinarios tocados.
La victoria de la fragata francesa La Belle Poule, en el año 1778, inspiró nuevos estilos de peinado, como los llamados à la Belle Poule, à l´indépendante y à la Junon, en los que se colocaban réplicas en miniatura de las naves de guerra sobre la cabeza.
Y esto también se convirtió en moda.
Colección:
Moda y Revolución,
Vestimenta
domingo, 14 de noviembre de 2010
Amistades y colaboraciones. Marcel Vertes y Elsa Schiaparelli
En “Moulin Rouge”, el cineasta americano John Huston muestra su gran hacer en el innovador uso del color, inspirado en el universo de los pintores impresionistas franceses.
“Iba a intentar utilizar el color en la pantalla como Lautrec lo utilizaba en sus pinturas -escribió Huston- y así nuestra idea era allanar el color, presentarlo en planos de matices sólidos, y deshacernos de los reflejos y de la impresión de una tercera dimensión que presentaba el modelado”.
El film ganó dos estatuillas de la Academia: por la dirección artística a cargo de Paul Sheriff y Marcel Vertes y por el diseño de vestuario, responsabilidad de Marcel Vertes, quien llamó a su amiga Elsa Schiaparelli para que diseñara los vestidos que Zsa Zsa Gabor luce en la película.
Elsa Schiaparelli (1890-1973), una de las creadoras mas notables de los años treintas que Paris supo descubrir y valorar desde el primer momento, cuando esta italiana recién llegada a la escena presenta su primera colección en los modestos salones de su departamento del numero 20 de la Rue de l´Université. Propone sweaters tejidos de mangas a rayas en blanco y negro, con formas negras sobre fondo beige y rectángulos blancos sobre fondo café. Estas prendas hacen hablar a la revista Vogue .
Meses mas tarde Elsa Schiaparelli vuelve con sus sweaters esta vez con motivos modernistas, con rascacielos, y nuditos al frente en trompe l´óeil. Este indiscutible éxito le permite abrir su primera boutique en plena Rue de la Paix, dirección vecina a la Place Vendome, donde mas tarde se instalaría Coco Chanel su gran rival, que la califica simplemente como “una artista que hace vestidos”, y ella misma se auto denominaba “una modista inspirada”. Su “atelier” había sido diseñado por Jean Michell Frank y decorado con piezas firmadas por Diego Giacometti, el gran escultor italiano con quien mantenía gran amistad. Sus vestimentas sport y sus trajes de calle e igualmente sus trajes de noche harían furor entre las elegantes de la capital francesa. Pronto Schiaparelli ocupa un lugar en la moda francesa, gracias a la exhuberancia de su expresividad, y su proximidad al surrealismo dadas sus amistades con los artistas de la época. Era intima de Cocteau, de Salvador Dali, de Marcel Vertes, Tristan Tzara, Francis Picabia, y de Man Ray entre otros dadaístas cuyo espíritu influyó totalmente en sus creaciones.
Elsa Schiaparelli nació en Roma en 1890 y murio el 13 de Noviembre de 1973 cuando dormía en su casa de la Rue de Berri en Paris en la misma ciudad donde el destino la había traído desde Roma. En la capital francesa la ciudad la consagró aplaudiendo algunas de sus creaciones mas alucinantes en colaboración con la casa Lesage, los grandes bordadores de esos años: “el Circo”(1938) o “La Música” (1939) o aun mejor: la capa “Febos”, el “Carruaje Apollon” o el vestido aparentando rasgaduras inspirado en Dali. La Schiaparelli le daba su toque a estas pequeñas locuras, con formas fantasiosas, utilizando zapatos como sombreros, o diseñando bolsas de mano en forma de teléfono.
Era una sobrina nieta de Giovanni Schiaparelli, que descubrió los canales de Marte. Ella fue la primera en utilizar hombreras, el rosa, llamándole rosa shocking, las telas estampadas de animales, y las cremalleras.
Diseñó también una serie de perfumes, el primero y más famoso llamado Shocking fue creado en 1936. Shocking es menos famoso por la fragancia que por su envase: una caja en rosa chillón y la botella en forma de torso de mujer, basada en el cuerpo curvilineo de una de sus clientes, la estrella de cine Mae West. El diseño estaba firmado por la sensualidad y la sofisticación de su amigo Marcel Vertes.
lunes, 25 de octubre de 2010
Inés Hurtado.
... A la noche, Inés lo notaba muy desalentado y trataba de persuadirlo de que era difícil, por no decir imposible, conciliar el trabajo y el placer.
—Pero tu trabajo te divierte —exclamaba Rufo—. La ropa te gusta.
—Me gusta vestirme yo, pero no vestir a las demás. Te aseguro que no es ningún placer pasar del taller al probador, lidiar con las oficialas y sonreírles a las clientas. Son muy testarudas y caprichosas.
...
... Balzac ha dicho a propósito del vestido de una burguesa: "Acertar a medias es equivocarse dos veces".
Vestir a las demás exigía seguir la moda de París y al mismo tiempo modificarla insensiblemente, adaptarla a Buenos Aires, interpretar los modelos de manera que disimularan los defectos o hicieran resaltar los encantos de mujeres muy distintas, y en todos los casos, sin traicionar una linea o un estilo determinados, lograr complacerlas. Entonces el gusto requería invención y un ejercicio de la inteligencia que por momentos llegaba a confundirse con la inteligencia verdadera.
—Pero tu trabajo te divierte —exclamaba Rufo—. La ropa te gusta.
—Me gusta vestirme yo, pero no vestir a las demás. Te aseguro que no es ningún placer pasar del taller al probador, lidiar con las oficialas y sonreírles a las clientas. Son muy testarudas y caprichosas.
...
... Balzac ha dicho a propósito del vestido de una burguesa: "Acertar a medias es equivocarse dos veces".
Vestir a las demás exigía seguir la moda de París y al mismo tiempo modificarla insensiblemente, adaptarla a Buenos Aires, interpretar los modelos de manera que disimularan los defectos o hicieran resaltar los encantos de mujeres muy distintas, y en todos los casos, sin traicionar una linea o un estilo determinados, lograr complacerlas. Entonces el gusto requería invención y un ejercicio de la inteligencia que por momentos llegaba a confundirse con la inteligencia verdadera.
La pérdida del reino
José Bianco
Colección:
Lecturas
sábado, 16 de octubre de 2010
Arte y moda en los vestidos reforma.
Durante el verano de 1906 Emilie Flöge se transformó en modelo de su propio salón. Con el decorado del campo cercano, las orillas en suave pendiente del lago Attersee y del jardín del retiro estival que ella y Gustav Klimt habían elegido en la Alta Austria, presentó diez variaciones de vestido largos; prototipos de los trajes nacidos de la reforma vienesa de 1900.
En esta memorable sesión fotográfica es el mismo Klimt quien se coloca detrás de la cámara, eligiendo los encuadres como si estuviera componiendo sus propias pinturas.
¿Inventó asi Klimt el oficio de fotógrafo de modas? Lo que no se puede negar es que fue el primero en tomar clichés en plena naturaleza y no en el taller de moda.
Emilie Flöge fue sin dudas la primera modelo del mundo. Lo atestiguan las fotografías que Madame d´Ora (Dora Kallmus) le tomó a partir de 1909: la vemos posar en medio de su salón con vestidos artísticos creados por aquellos que frecuentaban el "círculo Klimt"
Desde 1904 dirigió con sus hermanas Pauline y Helena, el elegante "Salón de las hermnas Flöge", consagrado a la alta costura y para cuya decoración Klimt volvió los ojos hacia la Wierner Werkstätte. Se decidió encerrar los caprichos del lujo y la moda en un "salón-estuche" de una geometría estricta, decorado en tonalidades puras de negro, blanco y gris.
Klimt también se encargó de la imagen de marca del salón de las tres hermanas. El logotipo de la casa aparecía en el papel de cartas, en las facturas y transformado en etiqueta tejida era cosido en cada prenda.
En esta memorable sesión fotográfica es el mismo Klimt quien se coloca detrás de la cámara, eligiendo los encuadres como si estuviera componiendo sus propias pinturas.
¿Inventó asi Klimt el oficio de fotógrafo de modas? Lo que no se puede negar es que fue el primero en tomar clichés en plena naturaleza y no en el taller de moda.
Emilie Flöge fue sin dudas la primera modelo del mundo. Lo atestiguan las fotografías que Madame d´Ora (Dora Kallmus) le tomó a partir de 1909: la vemos posar en medio de su salón con vestidos artísticos creados por aquellos que frecuentaban el "círculo Klimt"
Desde 1904 dirigió con sus hermanas Pauline y Helena, el elegante "Salón de las hermnas Flöge", consagrado a la alta costura y para cuya decoración Klimt volvió los ojos hacia la Wierner Werkstätte. Se decidió encerrar los caprichos del lujo y la moda en un "salón-estuche" de una geometría estricta, decorado en tonalidades puras de negro, blanco y gris.
Klimt también se encargó de la imagen de marca del salón de las tres hermanas. El logotipo de la casa aparecía en el papel de cartas, en las facturas y transformado en etiqueta tejida era cosido en cada prenda.
Klimt y la moda
Christian Brandstätter
Colección:
Lecturas,
Maestros,
Moda y Revolución,
Plástica
martes, 5 de octubre de 2010
Find the fashion logos
En la ilustración de Julie Verhoeven "Find the Fashion Logos!", para la revista Dazed & Confused, una modelo vestida de Fabio Piras se encuentra rodeada de una ecléctica mezcla de animales, referencias históricas y estampas arquitectónicas. Entre todos esos elementos hay 28 logos ocultos. A buscarlos...
Find the Fashion Logos
Julie Verhoeven
Dazed & Confuzed, The Annual, 2001
Colección de la artista
Colección:
Figuritas,
Maestros,
Miscelaneas
domingo, 26 de septiembre de 2010
Aquel tapado de armiño.
Aquel tapado de armiño,
todo forrado en lamé,
que tu cuerpito abrigaba
al salir del cabaret.
Cuando pasaste a mi lado,
prendida a aquel gigoló,
aquel tapado de armiño
¡cuánta pena me causó!
¿Te acordás?, era el momento
culminante del cariño;
me encontraba yo sin vento,
vos amabas el armiño.
Cuántas veces tiritando,
los dos junto a la vidriera,
me decías suspirando:
¡Ay, amor, si vos pudieras!
Y yo con mil sacrificios
te lo pude al fin comprar,
mangué a amigos y usureros
y estuve un mes sin fumar.
Aquel tapado de armiño
todo forrado en lamé,
que tu cuerpito abrigaba
al salir del cabaret.
Me resultó, al fin y al cabo,
más durable que tu amor:
el tapado lo estoy pagando
y tu amor ya se apagó.
Aquel tapado de armiño , 1929
Música: Enrique Delfino . Letra: Manuel Romero
Haute Couture Dior F/W 2008
Colección:
Maestros,
Miscelaneas,
Músicas
sábado, 18 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Maestros: Racinet
Charles Auguste Albert Racinet (1825-1893)

El vestido es un elemento primordial de la cultura de los pueblos.
Colección:
Figuritas,
Maestros,
Vestimenta
martes, 31 de agosto de 2010
Indias Orientales. Moda colonial.
Con limitaciones al principio y luego con desenfreno, los europeos del siglo XIX exploraron y después explotaron el Africa y el Oriente. Ricas en especias y muy productivas para el comercio, las Indias Orientales, sobre todo, atrajeron a miles de aventureros que competían por los mercados y los honores internacionales. En el apogeo del período colonial, el 85% del Asia sudoriental se hallaba bajo la administración o el dominio de franceses, holandeses o ingleses.
Una familia de colonos en su plantación. Sumatra, 1897
Las delicias de una nueva vida
En materia de vestido, el holandés aprovecha el instinto y la experiencia de los naturales. En esta casa de las Indias Orientales, el hombre lleva siempre pantalones de pijama y una túnica de algodón blanco. Sus pies descalzos pisan sobre zapatillas sin talonera. Desde el punto de vista estético, es desastroso, pero el traje es fresco.
Antoine Cabaton
Historiador de las Indias Orientales, 1911
Colección:
Miscelaneas,
Vestimenta
sábado, 28 de agosto de 2010
1947 New Look. Dior.
El 12 de febrero de 1947, Christian Dior irrumpió en el escenario de la moda y con una sola colección, puso fin a la guerra y a sus monótonas secuelas. Los modelos que desfilaron por el salón de la prístina sede del número 30 de la avenue Montaigne, tenían un aspecto muy diferente del que ofrecían las mujeres del público. Con faldas que precisaban varios metros de tela para su confección, las modelos se paseaban por la pasarela arrulladas por el fru-frú de las enaguas.
Con un revuelo de nailon tieso, tejido de descubrimiento reciente, Christian Dior, un hombre de cincuenta años se había llevado por delante la silueta militar de hombros cuadrados creada por Schiaparelli, que imperaba desde hacía trece años ininterrumpidos. Las técnicas de confección eran terriblemente complicadas, algunas de aspecto victoriano y otras de aparición reciente. La falda estallaba en pliegues, algunos pespunteados sobre la cadera o expandiéndose con fuerza bajo la curva rígida de los bajos de la chaqueta. Las faldas emitían su susurro a un palmo y medio del suelo, las modelos llevaban medias de nailon sumamente transparentes, zapatos de punta muy fina y tacones altísimos.
Los periódicos parisinos del día siguiente quedaron paralizados por la huelga, lo que hizo que la prensa extranjera fuera la primera en pregonar el triunfo de lo que se dio en llamar de inmediato el New Look. En solo una tarde, Dior restauró la confianza del mundo en París como líder de la moda.
Coco Chanel se enteró del acontecimiento por los periódicos suizos. Empujada por la curiosidad y la indignación, viajó a París, donde en el momento de entrar en el Ritz se tropezó con Christian Bérard, que había ilustrado el New Look en Vogue, y lo acusó de ser el causante de la ruina de la alta costura francesa.
En el éxito de Dior había algo más que publicidad inteligente. Las mujeres elegantes de París se liberaban, además, de los traumas de la guerra. Balenciaga, Lelong, Fath y Rochas presentaban colecciones que eran muchísimo más suntuosas que las ofrecidas con anterioridad.
Las mujeres habían estado cinco años privadas de todo, por lo que se lanzaron sobre la moda como bestias hambrientas- recordaría la marquesa Emmita de la Falaise.
Chanel fue testigo desde bastidores del cambio importante que experimentó la moda francesa: la aparición de los hombres diseñadores durante la posguerra. Entre 1920 y 1940 las casa de alta costura más influyentes habían estado siempre en manos de mujeres. Además de Chanel, Lanvin, Vionnet y Schiaparelli, también Nina Ricci y Alix Czereskow (Madame Grès) habían dirigido con éxito sus empresas. Ahora el diseño de la moda estaba cada vez mas en manos de los hombres.
Lucien Lelong, Marcel Rochas, Jean Patou, Edgard Molyneux, Mainbocher y Cristóbal Balenciaga ya habían abierto sus empresas con anterioridad a la guerra, y les siguieron Hubert James Marcel Taffin de Givenchy, Pierre Balmain y Pierre Cardin.
Los hombres trabajaban de otra manera. Utilizaban papel, hacían bocetos de ideas en lugar de moldearlas sobre maniquíes o modelos vivos. Sus diseños solían ser más atrevidos que los de sus colegas diseñadoras, quizás porque ellos no tenían que ponerse los vestidos que creaban. Para ellos las consideraciones de carácter práctico pasaban a tener un aspecto secundario y se situaban por detrás de la espectacularidad efectista. “El diseño es una sublimación del deseo de ponerse ropa de mujer”, dijo Jacques Lenoir, el elegante propietario de la marca de ropa de confección Chlöe. “Los diseñadores no aman ni odian a las mujeres, rara vez se enamoran de alguien…”
lunes, 16 de agosto de 2010
Put your head on my shoulder. Trajes de baño Jantzen.
Fundada en 1910, Jantzen alcanzó el puesto de principal fabricante de trajes de baño en 1930. Para lograr que las prendas se ajustasen a la figura, se mezclaban telas de punto con fibras elásticas.
En 1930, la compañía desarrolló el Shouldaire, un traje de baño con un cordón por encima del busto que permitía bajarse las tiras de los hombros para facilitar el bronceado uniforme.
Los trajes de baño masculinos fueron de una sola pieza hasta principios de las década de 1930, cuando empezó a ser aceptable llevar el pecho al descubiero.
En 1929, el nadador olímpico Johnny Weissmuller, famoso por su papel de Tarzán, lució su torso desnudo con los bañadores creados por él mismo y el fabricante neoyorquino de ropa interior masculina BVD.
En 1930, la compañía desarrolló el Shouldaire, un traje de baño con un cordón por encima del busto que permitía bajarse las tiras de los hombros para facilitar el bronceado uniforme.
Los trajes de baño masculinos fueron de una sola pieza hasta principios de las década de 1930, cuando empezó a ser aceptable llevar el pecho al descubiero.
En 1929, el nadador olímpico Johnny Weissmuller, famoso por su papel de Tarzán, lució su torso desnudo con los bañadores creados por él mismo y el fabricante neoyorquino de ropa interior masculina BVD.
Colección:
Stars,
Vestimenta
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