El origen de la palabra pantalón es relativamente reciente. Según ciertas versiones viene del apodo que recibían los venecianos adeptos a unos calzones largos y angostos llamados pantalone en honor al santo que veneraban: San Pantaleón.
Por otra parte, en la Comedia del Arte el personaje conocido como Pantaleone o Pantaleón es un viejo mercader tacaño, unas veces rico y apreciado por la nobleza, y otras veces arruinado, pero siempre muy particular. Un hombre ingenuo y crédulo, al que siempre se intenta burlar.
En el caso de este Pantaleón, su nombre no viene de San Pantaleón, sino del término italiano “pianta-leoni”, con el que se designaba a los mercantes que iban a “plantar” el León de San Marco en las tierras conquistadas, y donde existía la posibilidad de establecer nuevos comercios.
Por eso Pantaleone era el símbolo de los mercaderes y hoy día su máscara es la más habitual del carnaval de Venecia, con la pose de pasar la mano por la barbilla en actitud pensante.
Para ocultar su edad en su afán de atraer a las mujeres, Pantaleone llevaba una extraña indumentaria turca, que consistía en un calzón ajustado a las piernas y ceñido hasta las rodillas.
Curiosamente, del recorrido de la “Comedia Italiana” por Europa y especialmente a su paso por Inglaterra, fue la imagen de Pantaleón la que puso de moda este tipo de calzones a finales del siglo XVII, y en su honor se los llamó “pantaloons”.
Historias del vestir. Creación de modas. Arte y confección. Vestuarios, vestidos, sombreros y más...
jueves, 17 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Labores estrechas
Los lazos y las cintas eran un adorno muy importante en el vestir de los siglos XVII y XVIII.
Durante los siglos XIV y XV todo tipo de guarniciones –borlas, cintas, flequillos, galones, bocadillos y galones metálicos – se conocían con el nombre de "labores estrechas" ya que, en un principio, se tejían en telares manuales estrechos, generalmente a manos de mujeres. Sólo se podía hacer un encaje o una cinta por vez.
La máquina de tejer alemana se inventó hacia 1604 y, a mediados de siglo, un operario era capaz de tejer veinticuatro cintas al mismo tiempo. Este incremento repentino de las labores estrechas puede haber contribuido al extravagante uso de la pasamanería, las cintas y otros adornos textiles en la vestimenta de los siglos XVII y XVIII.
Durante los siglos XIV y XV todo tipo de guarniciones –borlas, cintas, flequillos, galones, bocadillos y galones metálicos – se conocían con el nombre de "labores estrechas" ya que, en un principio, se tejían en telares manuales estrechos, generalmente a manos de mujeres. Sólo se podía hacer un encaje o una cinta por vez.
La máquina de tejer alemana se inventó hacia 1604 y, a mediados de siglo, un operario era capaz de tejer veinticuatro cintas al mismo tiempo. Este incremento repentino de las labores estrechas puede haber contribuido al extravagante uso de la pasamanería, las cintas y otros adornos textiles en la vestimenta de los siglos XVII y XVIII.
Colección:
Vestimenta
martes, 8 de marzo de 2011
Vestido de seda
Si Adelita se casa conmigo,
si Adelita fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda,
la llevaría a bailar al cuartel.
Edwige Feuillère con vestido de Christian Dior
Colección:
Maestros,
Miscelaneas,
Stars
miércoles, 2 de febrero de 2011
Faltriqueras
Faltriquera. (del mozár. *ḥaṭrikáyra, lugar para bagatelas).
Esta prenda formaba parte generalmente del vestuario femenino y era una especie de saquito de lienzo con una rajadura festoneada, vertical y al centro. Las mujeres casadas o viejas la usaban sencilla u ordinaria, y las solteras sobre todo en días de fiesta, lujosas: coloreadas, perfiladas por sus bordes, con suntuosos bordados figurando dibujos geométricos, hojas de margarita, etc., y las iniciales del nombre y apellido de la propietaria, sueltas, entrelazadas; todo trabajado con verdadero primor.
Había ciertos objetos que la mujer debía mantener consigo, pues eran símbolos de su poder doméstico y de su mística femenina: llaves, agujas, dedales, cajitas para grasas perfumadas y una bolsita para cargar unas cuantas monedas. Todo esto se llevaba por debajo de la falda, colgando de un conjunto de cadenitas que se ajustaba a la cintura y que recibía el nombre de chatelaine. Para acceder a ella había una abertura en un costado de la falda.
En el transcurso del siglo XVII se empezaron a incorporar los primeros bolsillos en la indumentaria femenina. Se trataba de un par de bolsas unidas a una cinta que se ponía en la cintura y a las que igualmente se accedía por aberturas laterales en la falda; recibieron el nombre de faltriquera y su uso se extendió hasta el siglo XVIII. En las faltriqueras, podían llevarse monedas, pañuelos e implementos de costura. Las más elegantes, agregaron a la chatelaine otra cadena para llevar el monóculo y las más piadosas pendían de allí una Biblia en miniatura. Entretanto, los trajes masculinos también tuvieron sus bolsillos, pero en las chaquetas, y la mayoría de las veces falsos.
"Lucy Locket perdió su faltriquera
Kitty Fisher la encontró
No había dentro ni una moneda
Solamente una cinta apareció"
Colección:
Miscelaneas,
Vestimenta
martes, 25 de enero de 2011
Billy Pilgrim. Matadero Cinco.
Billy Pilgrim tenía una figura insensata: metro ochenta y ocho de estatura y un pecho semejante a una caja de cerillas.
No tenía casco, no tenía guerrera, no tenía armas, no tenía botas. Llevaba los pies metidos en unos zapatos de calle baratos —los mismos que había calzado en los funerales de su padre— a uno de los cuales le faltaba el tacón, lo que le hacía andar oscilando arriba-y-abajo, arriba-y-abajo. Este baile involuntario, arriba-y-abajo, arriba-y-abajo, le producía escozor en la articulación de la cadera. Su indumentaria, consistía en una chaqueta deportiva delgada, una camisa, unos pantalones de lana de la que pica, y unos calzoncillos largos impregnados de sudor.
… llevaba barba, una barba erizada y escasa, algunos de cuyos erizados pelos ya eran blancos a pesar de que Billy tenía veintiún años. Además se estaba quedando calvo y el viento, el frío y el ejercicio violento habían dado a su rostro un color carmesí.
No se parecía en nada a un soldado. Semejaba un mugriento pajarraco. Matadero Cinco
Kurt Vonnegut
Colección:
Lecturas
jueves, 13 de enero de 2011
Ejecutivas
La serie Dinastía y la película Secretaria Ejecutiva popularizaron el "traje de ejecutiva", pero la alta costura se había adelantado: la falda tubo blanco y negro, combinada con una chaqueta entallada a juego de Marc Bohan para Dior y las campañas de 1984-85 de Giorgio Armani, lo pusieron de moda.
Las vesiones de Jean Louis Scherrer y Pierre Balmain muestran el diseño extremo de la silueta.
Colección:
Cine,
Maestros,
Vestimenta
sábado, 8 de enero de 2011
Locas por los chales
Hacia principios del siglo XIX el chal (fichu) se convirtió en una parte fundamental del vestir de la mujer francesa.
Se usaban en cualquier época del año y se hacían de diferentes tamaños, pero siempre se llevaban con aire de gran esmero y cuidado.
Lino, algodón, lana, seda, batista, muselina y encaje eran los materiales para su confección, pero fue con la llegada del cachemir que el chal se hizo enormemente popular.
En 1815, el Journal des Dames et des Modes comentaba: "Las mujeres recordarán la época en que los chales de cachemir eran el no va más de la moda. ¡Las cosas que las mujeres tendrían que hacer para tener estas preciosas piezas! Inventarían 1000 razones para tener una. Las más ricas solo necesitarían decir que era la moda; las mujeres de clase media vestir como las demás, y las más pobres podrían argumentar que el cachemir es bueno para la salud y más duradero que cualquier otra cosa. Aún en el caso de que no hubiera ninguna razón, las mujeres apelarían al refrán: un chal de cachemir es la única prueba aceptable de un verdadero amor"
Las mujeres no querían deshacerse del chal en ningún momento. Lo llevaban continuamente, incluso en los bailes cuando querían llevar algo sobre los hombros de forma clásica o simplemente doblado sobre un brazo.
Largos y finos a modo de bufandas, cuadrados o rectangulares, doblados, envueltos o atados, los chales eran una prenda imprescindible, que complementaba el vestido. Reverenciaba en cierto modo la era clásica.
Alcanzó el máximo de su gloria cuando se le dedicó un famoso baile: la danza del chal, en la que jugaba un importante papel un delicado chal de seda.
Se usaban en cualquier época del año y se hacían de diferentes tamaños, pero siempre se llevaban con aire de gran esmero y cuidado.
Lino, algodón, lana, seda, batista, muselina y encaje eran los materiales para su confección, pero fue con la llegada del cachemir que el chal se hizo enormemente popular.
En 1815, el Journal des Dames et des Modes comentaba: "Las mujeres recordarán la época en que los chales de cachemir eran el no va más de la moda. ¡Las cosas que las mujeres tendrían que hacer para tener estas preciosas piezas! Inventarían 1000 razones para tener una. Las más ricas solo necesitarían decir que era la moda; las mujeres de clase media vestir como las demás, y las más pobres podrían argumentar que el cachemir es bueno para la salud y más duradero que cualquier otra cosa. Aún en el caso de que no hubiera ninguna razón, las mujeres apelarían al refrán: un chal de cachemir es la única prueba aceptable de un verdadero amor"
Las mujeres no querían deshacerse del chal en ningún momento. Lo llevaban continuamente, incluso en los bailes cuando querían llevar algo sobre los hombros de forma clásica o simplemente doblado sobre un brazo.
Largos y finos a modo de bufandas, cuadrados o rectangulares, doblados, envueltos o atados, los chales eran una prenda imprescindible, que complementaba el vestido. Reverenciaba en cierto modo la era clásica.
Alcanzó el máximo de su gloria cuando se le dedicó un famoso baile: la danza del chal, en la que jugaba un importante papel un delicado chal de seda.
Colección:
Vestimenta
martes, 4 de enero de 2011
Maestros: Lucien Lelong
Desde finales del siglo XIX la casa de costura de Arthur y Eléonore Lelong trabajaba para las cortes extranjeras, pero es en 1910 que su hijo Lucien Lelong aportó a la firma su sentido innovador. Hizo crecer la empresa que en 1926 contaba con mil doscientas personas. Su esposa, la princesa Nathalie Paley, hija del gran duque Pablo de Rusia, viste sus creaciones y las muestra en sociedad. Durante un tiempo la pareja fue una de las más prestigiosas, si no la mejor considerada, del París de los años treinta.
Nathalie Paley, esposa del diseñador, con un vestido con capa de plumas y paillettes. 1933
Hombre de negocios y director artístico de una empresa que empleaba para el diseño de sus colecciones a modelistas de talento (Pierre Balmain, Christian Dior, Hubert de Givenchy), Lucien Lelong crea en 1935, tras observar los métodos de trabajo americanos, un departamento de vestidos de confección de tirada limitada. Con la marca "Lucien Lelong Edition", dichos vestidos solo necesitan algunos retoques para poder llevarse. En ellos ya puede verse la señal precursora del prêt-à-porter.
Mujer en carretilla. Vestido Lucien Lelong. Fotografía: Man Ray 1937
Colección:
Maestros
viernes, 26 de noviembre de 2010
Moda Matisse. Moda Fauve
Maestro a la hora de expresar sentimientos a través del uso del color y la forma, Henri Matisse nació en Le Cateau-Cambrésis, en el norte de Francia, el 31 de diciembre de 1869.
La verdadera liberación artística de Matisse se manifiesta en el uso del color como configurador de formas y planos espaciales.
Su lenguaje evolucionó, influido por pintores postimpresionistas, hacia una nueva expresión subjetiva de la realidad basada en una concepción del color liberado de cualquier tipo de función descriptiva.
Sus temas son inocuos, bucólicos, retratos, interiores, visiones idílicas del hombre en la naturaleza y paisajes. Su realización es muy colorida y atrevida: una explosión de colores violentos y arbitrarios, en disonancia deliberadamente calculada. Tratan de transmitir la reacción emotiva del pintor ante el tema elegido, sin buscar la representación naturalista, sino realzando el valor del color en sí mismo.
Para Matisse el color es el que da entidad a la pintura, el color puede desempeñar el papel de dibujo, de perspectiva, de sombra y de volumen... . Observa que la vida es color y lo plasma en su pintura. La supresión de sombras y su sustitución por colores puros hace que la pintura brille más que nunca.
Mujer con vestido blanco. 1946
Mlle. Matisse con abrigo escocés. 1918
El sombrero amarillo. 1929
El vestido verde tilo. 1929-1931
Mujer en azul. 1937
Mujer con vestido violeta y anémonas. 1937
Colección:
Plástica
domingo, 21 de noviembre de 2010
Extravagancias / Por una cabeza.
En la década de 1770, la moda femenina de la corte francesa se caracterizaba por una enorme falda ahuecada lateralmente por un guardainfante, y un alto peinado. Esta moda expresaba la cumbre de la belleza del artificio; los vestidos eran tratados como si fuesen construcciones arquitectónicas realizadas en tela.
Para entonces, la refinada ligereza del período rococó había desaparecido y oscuros presagios de la Revolución empezaban a asomar en la indumentaria. Los peinados de una altura exagerada y las pelucas añadían mas complicación al atuendo. Si bien anteriormente los peinados habían tenido el aspecto de pintorescos paisajes y jardines de flores, hacia 1770 se volvieron algo raros y exagerados, y los coiffeurs adquirieron un importantísimo papel en la creación de esos extraordinarios tocados.
La victoria de la fragata francesa La Belle Poule, en el año 1778, inspiró nuevos estilos de peinado, como los llamados à la Belle Poule, à l´indépendante y à la Junon, en los que se colocaban réplicas en miniatura de las naves de guerra sobre la cabeza.
Y esto también se convirtió en moda.
Para entonces, la refinada ligereza del período rococó había desaparecido y oscuros presagios de la Revolución empezaban a asomar en la indumentaria. Los peinados de una altura exagerada y las pelucas añadían mas complicación al atuendo. Si bien anteriormente los peinados habían tenido el aspecto de pintorescos paisajes y jardines de flores, hacia 1770 se volvieron algo raros y exagerados, y los coiffeurs adquirieron un importantísimo papel en la creación de esos extraordinarios tocados.
La victoria de la fragata francesa La Belle Poule, en el año 1778, inspiró nuevos estilos de peinado, como los llamados à la Belle Poule, à l´indépendante y à la Junon, en los que se colocaban réplicas en miniatura de las naves de guerra sobre la cabeza.
Y esto también se convirtió en moda.
Colección:
Moda y Revolución,
Vestimenta
domingo, 14 de noviembre de 2010
Amistades y colaboraciones. Marcel Vertes y Elsa Schiaparelli
En “Moulin Rouge”, el cineasta americano John Huston muestra su gran hacer en el innovador uso del color, inspirado en el universo de los pintores impresionistas franceses.
“Iba a intentar utilizar el color en la pantalla como Lautrec lo utilizaba en sus pinturas -escribió Huston- y así nuestra idea era allanar el color, presentarlo en planos de matices sólidos, y deshacernos de los reflejos y de la impresión de una tercera dimensión que presentaba el modelado”.
El film ganó dos estatuillas de la Academia: por la dirección artística a cargo de Paul Sheriff y Marcel Vertes y por el diseño de vestuario, responsabilidad de Marcel Vertes, quien llamó a su amiga Elsa Schiaparelli para que diseñara los vestidos que Zsa Zsa Gabor luce en la película.
Elsa Schiaparelli (1890-1973), una de las creadoras mas notables de los años treintas que Paris supo descubrir y valorar desde el primer momento, cuando esta italiana recién llegada a la escena presenta su primera colección en los modestos salones de su departamento del numero 20 de la Rue de l´Université. Propone sweaters tejidos de mangas a rayas en blanco y negro, con formas negras sobre fondo beige y rectángulos blancos sobre fondo café. Estas prendas hacen hablar a la revista Vogue .
Meses mas tarde Elsa Schiaparelli vuelve con sus sweaters esta vez con motivos modernistas, con rascacielos, y nuditos al frente en trompe l´óeil. Este indiscutible éxito le permite abrir su primera boutique en plena Rue de la Paix, dirección vecina a la Place Vendome, donde mas tarde se instalaría Coco Chanel su gran rival, que la califica simplemente como “una artista que hace vestidos”, y ella misma se auto denominaba “una modista inspirada”. Su “atelier” había sido diseñado por Jean Michell Frank y decorado con piezas firmadas por Diego Giacometti, el gran escultor italiano con quien mantenía gran amistad. Sus vestimentas sport y sus trajes de calle e igualmente sus trajes de noche harían furor entre las elegantes de la capital francesa. Pronto Schiaparelli ocupa un lugar en la moda francesa, gracias a la exhuberancia de su expresividad, y su proximidad al surrealismo dadas sus amistades con los artistas de la época. Era intima de Cocteau, de Salvador Dali, de Marcel Vertes, Tristan Tzara, Francis Picabia, y de Man Ray entre otros dadaístas cuyo espíritu influyó totalmente en sus creaciones.
Elsa Schiaparelli nació en Roma en 1890 y murio el 13 de Noviembre de 1973 cuando dormía en su casa de la Rue de Berri en Paris en la misma ciudad donde el destino la había traído desde Roma. En la capital francesa la ciudad la consagró aplaudiendo algunas de sus creaciones mas alucinantes en colaboración con la casa Lesage, los grandes bordadores de esos años: “el Circo”(1938) o “La Música” (1939) o aun mejor: la capa “Febos”, el “Carruaje Apollon” o el vestido aparentando rasgaduras inspirado en Dali. La Schiaparelli le daba su toque a estas pequeñas locuras, con formas fantasiosas, utilizando zapatos como sombreros, o diseñando bolsas de mano en forma de teléfono.
Era una sobrina nieta de Giovanni Schiaparelli, que descubrió los canales de Marte. Ella fue la primera en utilizar hombreras, el rosa, llamándole rosa shocking, las telas estampadas de animales, y las cremalleras.
Diseñó también una serie de perfumes, el primero y más famoso llamado Shocking fue creado en 1936. Shocking es menos famoso por la fragancia que por su envase: una caja en rosa chillón y la botella en forma de torso de mujer, basada en el cuerpo curvilineo de una de sus clientes, la estrella de cine Mae West. El diseño estaba firmado por la sensualidad y la sofisticación de su amigo Marcel Vertes.
lunes, 25 de octubre de 2010
Inés Hurtado.
... A la noche, Inés lo notaba muy desalentado y trataba de persuadirlo de que era difícil, por no decir imposible, conciliar el trabajo y el placer.
—Pero tu trabajo te divierte —exclamaba Rufo—. La ropa te gusta.
—Me gusta vestirme yo, pero no vestir a las demás. Te aseguro que no es ningún placer pasar del taller al probador, lidiar con las oficialas y sonreírles a las clientas. Son muy testarudas y caprichosas.
...
... Balzac ha dicho a propósito del vestido de una burguesa: "Acertar a medias es equivocarse dos veces".
Vestir a las demás exigía seguir la moda de París y al mismo tiempo modificarla insensiblemente, adaptarla a Buenos Aires, interpretar los modelos de manera que disimularan los defectos o hicieran resaltar los encantos de mujeres muy distintas, y en todos los casos, sin traicionar una linea o un estilo determinados, lograr complacerlas. Entonces el gusto requería invención y un ejercicio de la inteligencia que por momentos llegaba a confundirse con la inteligencia verdadera.
—Pero tu trabajo te divierte —exclamaba Rufo—. La ropa te gusta.
—Me gusta vestirme yo, pero no vestir a las demás. Te aseguro que no es ningún placer pasar del taller al probador, lidiar con las oficialas y sonreírles a las clientas. Son muy testarudas y caprichosas.
...
... Balzac ha dicho a propósito del vestido de una burguesa: "Acertar a medias es equivocarse dos veces".
Vestir a las demás exigía seguir la moda de París y al mismo tiempo modificarla insensiblemente, adaptarla a Buenos Aires, interpretar los modelos de manera que disimularan los defectos o hicieran resaltar los encantos de mujeres muy distintas, y en todos los casos, sin traicionar una linea o un estilo determinados, lograr complacerlas. Entonces el gusto requería invención y un ejercicio de la inteligencia que por momentos llegaba a confundirse con la inteligencia verdadera.
La pérdida del reino
José Bianco
Colección:
Lecturas
sábado, 16 de octubre de 2010
Arte y moda en los vestidos reforma.
Durante el verano de 1906 Emilie Flöge se transformó en modelo de su propio salón. Con el decorado del campo cercano, las orillas en suave pendiente del lago Attersee y del jardín del retiro estival que ella y Gustav Klimt habían elegido en la Alta Austria, presentó diez variaciones de vestido largos; prototipos de los trajes nacidos de la reforma vienesa de 1900.
En esta memorable sesión fotográfica es el mismo Klimt quien se coloca detrás de la cámara, eligiendo los encuadres como si estuviera componiendo sus propias pinturas.
¿Inventó asi Klimt el oficio de fotógrafo de modas? Lo que no se puede negar es que fue el primero en tomar clichés en plena naturaleza y no en el taller de moda.
Emilie Flöge fue sin dudas la primera modelo del mundo. Lo atestiguan las fotografías que Madame d´Ora (Dora Kallmus) le tomó a partir de 1909: la vemos posar en medio de su salón con vestidos artísticos creados por aquellos que frecuentaban el "círculo Klimt"
Desde 1904 dirigió con sus hermanas Pauline y Helena, el elegante "Salón de las hermnas Flöge", consagrado a la alta costura y para cuya decoración Klimt volvió los ojos hacia la Wierner Werkstätte. Se decidió encerrar los caprichos del lujo y la moda en un "salón-estuche" de una geometría estricta, decorado en tonalidades puras de negro, blanco y gris.
Klimt también se encargó de la imagen de marca del salón de las tres hermanas. El logotipo de la casa aparecía en el papel de cartas, en las facturas y transformado en etiqueta tejida era cosido en cada prenda.
En esta memorable sesión fotográfica es el mismo Klimt quien se coloca detrás de la cámara, eligiendo los encuadres como si estuviera componiendo sus propias pinturas.
¿Inventó asi Klimt el oficio de fotógrafo de modas? Lo que no se puede negar es que fue el primero en tomar clichés en plena naturaleza y no en el taller de moda.
Emilie Flöge fue sin dudas la primera modelo del mundo. Lo atestiguan las fotografías que Madame d´Ora (Dora Kallmus) le tomó a partir de 1909: la vemos posar en medio de su salón con vestidos artísticos creados por aquellos que frecuentaban el "círculo Klimt"
Desde 1904 dirigió con sus hermanas Pauline y Helena, el elegante "Salón de las hermnas Flöge", consagrado a la alta costura y para cuya decoración Klimt volvió los ojos hacia la Wierner Werkstätte. Se decidió encerrar los caprichos del lujo y la moda en un "salón-estuche" de una geometría estricta, decorado en tonalidades puras de negro, blanco y gris.
Klimt también se encargó de la imagen de marca del salón de las tres hermanas. El logotipo de la casa aparecía en el papel de cartas, en las facturas y transformado en etiqueta tejida era cosido en cada prenda.
Klimt y la moda
Christian Brandstätter
Colección:
Lecturas,
Maestros,
Moda y Revolución,
Plástica
martes, 5 de octubre de 2010
Find the fashion logos
En la ilustración de Julie Verhoeven "Find the Fashion Logos!", para la revista Dazed & Confused, una modelo vestida de Fabio Piras se encuentra rodeada de una ecléctica mezcla de animales, referencias históricas y estampas arquitectónicas. Entre todos esos elementos hay 28 logos ocultos. A buscarlos...
Find the Fashion Logos
Julie Verhoeven
Dazed & Confuzed, The Annual, 2001
Colección de la artista
Colección:
Figuritas,
Maestros,
Miscelaneas
domingo, 26 de septiembre de 2010
Aquel tapado de armiño.
Aquel tapado de armiño,
todo forrado en lamé,
que tu cuerpito abrigaba
al salir del cabaret.
Cuando pasaste a mi lado,
prendida a aquel gigoló,
aquel tapado de armiño
¡cuánta pena me causó!
¿Te acordás?, era el momento
culminante del cariño;
me encontraba yo sin vento,
vos amabas el armiño.
Cuántas veces tiritando,
los dos junto a la vidriera,
me decías suspirando:
¡Ay, amor, si vos pudieras!
Y yo con mil sacrificios
te lo pude al fin comprar,
mangué a amigos y usureros
y estuve un mes sin fumar.
Aquel tapado de armiño
todo forrado en lamé,
que tu cuerpito abrigaba
al salir del cabaret.
Me resultó, al fin y al cabo,
más durable que tu amor:
el tapado lo estoy pagando
y tu amor ya se apagó.
Aquel tapado de armiño , 1929
Música: Enrique Delfino . Letra: Manuel Romero
Haute Couture Dior F/W 2008
Colección:
Maestros,
Miscelaneas,
Músicas
sábado, 18 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Maestros: Racinet
Charles Auguste Albert Racinet (1825-1893)

El vestido es un elemento primordial de la cultura de los pueblos.
Colección:
Figuritas,
Maestros,
Vestimenta
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