jueves, 13 de diciembre de 2007

Maestros: Jean Desses

Nacido Jean Dimitre Verginie en Alejandría, Egipto, el 6 de agosto de 1904, hijo de padres griegos, fue maestro de Valentino y Guy Laroche.
Joven, en 1925, abandonó sus estudios de derecho y empezó a trabajar para la Maison Jane (París) y en 1937 abrió su propio salón de costura.
Después de la Segunda Guerra Mundial viajó por todo el mundo. Sus diseños reflejaban las influencias de sus viajes: la creación del drapeado en gasa, vestidos de noche, vestidos bordados y largas faldas fluyendo, sobre los de principios de las túnicas griegas y egipcias.
Su moda fue muy popular en las décadas de 1940-1960, en especial entre la realeza europea y las estrellas de cine. Entre sus clientes estaban la Reina y las princesas reales de Grecia, la Duquesa de Windsor y Elsa Maxwell. En 1962, diseñó el traje de boda usado por la Princesa Sofía de Grecia (más tarde Reina Sofía de España) para su matrimonio con el futuro rey Juan Carlos de España.

domingo, 9 de diciembre de 2007

El arte de estar solo

…una hermosa mañana, ya no sé exactamente a qué hora, al venirme en ganas dar un paseo, me planté el sombrero en la cabeza, abandoné, el cuarto de los escritos o de los espíritus, y bajé la escalera para salir a buen paso a la calle.
...Sombrero azul imaginario en la cabeza y directo a la calle. El arte de estar solo. Pensando en ese arte fui luego cruzando por lugares agrestes y tempestuosos que comenzaron a alternarse con otros que eran plácidos y me parece que absurdos. Y así, pensando en el arte de estar solo, llegué justo al mediodía, soñándome vestido de montañero, con un bastón en una mano y en la cabeza un sombrero azul.
...Bastón imaginario. Sólo en mi chaleco montañés se unían lo imaginario y lo real: cosido a ese chaleco, en forma de impecable cheque bancario, llevaba mi dinero ahorrado rumbo al ancho, fresco y luminoso mundo de la nada.

lineas de El mal de Montano
Enrique Vila-Matas

viernes, 7 de diciembre de 2007

Brummel (final)

Los sastres más importantes de Londres se lo disputaban como cliente: Schweitzer y Davison de Cork Street y Weston y Meyer de Conduit Street contaban entre sus favoritos.
Brummel tardaba más de dos horas en vestirse, todo un espectáculo al que asistían un selecto grupo de amigos. El momento de ponerse la corbata era esperado con ansiedad, dos mozos le ayudaban en ese quehacer. Necesitaba repetir la operación hasta veinte veces para acertar el nudo. Cada vez que fallaba, la corbata era tirada al suelo y reemplazada por otra.
Quizá su conducta repleta de excesos e impertinencias llenas de afectación e insolencia ayudó a su caída en desgracia, ya que perdidos los favores reales los acreedores vislumbraron la oportunidad de recobrar sus deudas. En 1814, Brummel lo perdió definitivamente todo, y ante la persecución de los banqueros londinenses, escapó a Francia, el paraíso de los arruinados y Calais, a pesar del provincianismo se convirtió en su residencia. Brummel siguió demostrando su clase y su elegancia. Uno de sus antiguos amigos consiguió que se le nombrase cónsul de Inglaterra en Caen. Los acreedores volvieron a surgir cuando fue destituido del cargo. No podía comprarse ropa y un sastre de Caen, movido por la compasión, le arreglaba los vestidos que le quedaban. Parecía el ultimo peldaño de desgracias que podía ocurrirle, pero en Mayo de 1835 fue detenido por deudas y conducido a la cárcel. El duque de Beaufort y Lord Alvenley se enteraron en Londres del suceso y patrocinaron una suscripción para que recuperase la libertad.
Brummel perdió la salud mental y acabó en la calle pidiendo limosna. Los últimos días de su vida los termina en el Asilo Bon Sauveur, un hospital para enfermos mentales sin recursos. El 29 de Marzo de 1840 es enterrado en el cementerio protestante de Caen.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Brummel (primera parte)

Nadie mejor que George Bryan Brummel representa la quintaesencia de la elegancia masculina. Máximo exponente del dandismo, marca las tendencias del vestir y las maneras de la cosmopolita Londres.
Brummel nació en 1778 en el seno de una familia de clase alta; aunque no aristocrática. Su padre era secretario privado de Lord North, primer ministro durante el reinado de Jorge III, lo que le había permitido reunir una pequeña fortuna y su abuelo era un humilde confitero en Bury Street.
En Eton siendo niño, 1790, era reconocido por sus vestimentas y maneras refinadas. Allí consiguió su primera corte de admiradores gracias a su educación, sus maneras exquisitas y su fina e inteligente oratoria.
Un día, en una lechería de moda en el Green Park conoció al príncipe de Gales, quien lo miró con admiración y no sin cierta envidia, pues vio en él una impecable corbata, un no menos impecable conjunto de casaca, chaleco y pantalón y unos brillantes zapatos de punta afilada que se habían puesto entonces de moda.
El futuro Jorge IV de Inglaterra lo tomó bajo su protección y lo convirtió en su compañero favorito.
Su estilo y sus excentricidades eran el centro de las conversaciones de las clases altas. Todo Londres lo conocía por Beau Brummel. Popularizó el culto a si mismo así como el placer de sorprender y la satisfacción de no ser sorprendido jamás. Se convirtió en un oráculo de la moda y sus frases eran repetidas como muestra de buen gusto: "La elegancia no es un atuendo, es una filosofía", "Si alguien se vuelve para mirar tu traje, es que no vas bien vestido”.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Hermandad

En el poema moral de Leopardi, la Moda y la Muerte son dos hermanas –porque la Moda es hija de la madre de la Muerte– y se reconocen, y charlan, y ríen. La Moda le dice a la Muerte, entre otras cosas: “... digo que nuestra naturaleza y costumbre común es renovar continuamente el mundo, pero vos desde el principio te lanzaste a las personas y a la sangre, yo me conformo casi siempre con las barbas, los cabellos, los vestidos, los muebles, los palacios y cosas tales...”.
La moda es emblema de una teoría del futuro: las mujeres (o Evas futuras) aman la moda porque en ella está, como la semilla en el fruto, la estimulante utopía del porvenir.
La profundidad de la moda reside, por ejemplo, en el hecho de que no se la considere algo profundo. Si acaso a la poesía no se la considerara algo profundo, como ocurre habitualmente, sería tan importante como la moda. Lo importante de la moda es su exceso de contemporaneidad. Y lo importante de la poesía es su perceptible relación con un tiempo moroso. Ambas “trabajan” con el tiempo. La poesía parece que nos quiere advertir algo sobre el tiempo. La moda, en cambio, nos disuade. Quizás la indiferencia, la disuasión atraen al arte, y hasta lo arrastran tras de sí.
palabras de Arturo Carrera

sábado, 1 de diciembre de 2007

Luto II

Hacia 1887 Emilio E Gerding funda en Buenos Aires la gran tienda “Los Lutos” en Carlos Pellegrini 443, y aclara al registrar la firma, la importancia de que la especialización que se estaba dando en las profesiones llegara también, a los negocios de ropas. Desde sus vidrieras, sus catálogos y publicidades reproducía la moda que se llevaba en Europa, y digitaba las formas de vestir el luto. El sistema de rápida entrega y elección, se debía a la prohibición social de que los deudos salieran de la habitación sin llevar lutos, inmediatamente después de producirse la muerte de un familiar. Las grandes casas de modas acostumbraban a partir de entonces tanto en Europa como en Argentina, a tener ya confeccionados como mínimo cinco modelos exclusivos de luto en cada colección, para poder cubrir estos llamados intempestivos y urgentes.
Los pedidos se multiplicaban al llegar el 2 de noviembre, día de los muertos, ya que era de rigor vestir de negro, con vestidos y trajes propios o de alquiler. Quedaban prohibidos por veinticuatro horas las fiestas y todo esparcimiento del espíritu. El vecindario en masa estaba de luto y la ciudad entera parecía participar de la pena general. Hoy dice un Caras y Caretas del año 1900, “no se va a los cementerios a orar en este día, sino simplemente a hacer una visita de cortesía en el lujoso carruaje de pase, y ostentando damas y caballeros sus más lujosas toilettes”…

La moda, después
Susana Saulquin

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Luto

A principios del siglo XX el luto ocupaba un lugar simbólico importante por su duración estricta y sus formas. La relación con el finado era determinante: una viuda, por ejemplo, se cubría la cabeza y las manos con sombrero y guantes negros, se ponía ropa interior y medias del mismo color y si usaba alguna alhaja debía ser negra. Se vendían perlas negras y grises y camafeos sin color para llevar al muerto en un colgante. Según la época se usaron crespones, que eran largos velos flotantes desde el sombrero hasta el suelo, y, en verano, tapados de seda negra. A los niños era común que sólo les pusieran un brazalete a los varones y un gran moño en el pelo a las niñas.
La corbata negra era obligatoria también para los que asistían al velatorio y entierro mientras que las mujeres se vestían de oscuro y con modestia. Entendamos que era obligatorio en un sentido moral, impuesto por la costumbre. La trasgresión era, simplemente, mal vista.

Velo de luto
Sombreros de Confitería
César Taibo 2006

lunes, 26 de noviembre de 2007

Las dos H: Head + Hitchcock

Quizás habría que detenerse especialmente en el trabajo que Edith Head realizó para Hitchcock. Se encargó del vestuario de muchas de las películas del director aunque algunas de ellas merecen destacarse: La ventana indiscreta (Rear window, 1954), Atrapa un ladrón (To catch a thief, 1955) y especialmente, Vértigo (1958). La primera por los maravillosos vestidos de Grace Kelly, quien pocas veces ha estado tan brillante y sofisticada en la pantalla. Atrapa un ladrón, por la enorme elegancia de la pareja Grace Kelly-Cary Grant.
Con toda seguridad Kim Novak en Vértigo no sería la misma sin ese famoso traje sastre de color gris que con tanta obsesión perseguía James Stewart. No sólo por el indiscutible talento de Head demostrado en esta película sino porque pocas veces en el cine el vestuario se convierte en parte fundamental de la narración. La presencia/ausencia de Kim Novak (Madeleine/Judy) a través del vestido, de la imagen perdida y reconstruida, los zapatos de tacón, el traje sastre o el vestido de noche se convierten en un fetiche para el personaje de James Stewart, en objetos con significado por sí mismos, piezas de un rompecabezas que tendrá que reconstruir. Sin duda un trabajo maestro del diseño y del uso del vestuario en la narración cinematográfica.

sábado, 24 de noviembre de 2007

La belleza es un soberbio caballo desbocado

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Había un sombrero de paja azul con una larga cinta azul pálido encima de la cama, y unos guantes de encaje arrugados, de color castaño, marchitándose como dos hojas de cedro.
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Fusako vestía un kimono de encaje negro sobre una túnica roja, y una faja japonesa de brocado blanco. Su cara lechosa fluctuaba fresca en la oscuridad. A través del encaje negro se veía seductoramente el carmesí. Toda ella era una presencia que inundaba el aire circundante de dulzura femenina: una mujer lujosa y elegante. Ryuji no había conocido nunca a nadie como ella.
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El marino que perdió la gracia del mar
Yukio Mishima

viernes, 23 de noviembre de 2007

Plancha caliente sobre plumetí celeste

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Mi prima Cristina iba esa tarde a una fiesta de cumpleaños. Estrenaba un vestido de plumetí celeste, hermoso, con minúsculas motitas blancas bordadas. Ya vestida y a punto de partir acompañada por la sirvienta, su madre, mi tía, con una plancha ardiente en la mano derecha trató de suprimir una arruga a la altura del hombro. En la premura, le rozó una oreja. Cristina pegó un grito. Después giró la cabeza (mi tía seguía dando los últimos retoques) y me dijo con gran tranquilidad: Viste, el que quiere celeste que le cueste.
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Dos relatos porteños
Raúl Escari

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Confitería Tapiales


Sombreros de Confitería en ¡No Duele! 3
Arozarena 340 - Tapiales. Prov. Buenos Aires.

martes, 20 de noviembre de 2007

Estreno-Escándalo

Parade, creación de los Ballets Russes, con música de Eric Satie, decorados de Pablo Picasso, texto de Jean Cocteau y vestuario supervisado por Gabrielle (Coco) Chanel, sufrió un fracaso rotundo la noche del estreno en el Teatro del Chatelet, el 18 de mayo de 1917. En el texto de presentación de la obra, escrito por Guillaume Apollinaire, aparecía por primera vez la palabra surrealismo.

domingo, 18 de noviembre de 2007

La muerte viste a la moda

“Qué están usando los cadáveres” se titula un artículo aparecido en 1971 en la revista norteamericana Gags firmado por Susan Berman, en el que subraya: “cuando una persona está muerta, uno advierte más sus ropas porque su personalidad se ha ido”.
Y a modo de catálogo de moda propone “para las mujeres vestidos que se asemejen a los de promoción escolar y para los hombres indescriptibles trajes de vendedores de Biblias. Los vestidos son de talla única y se abrochan por detrás, largo midi pues siempre lo ha sido así y volados en las mangas para que las manos viejas se vean femeninas”. “Existen dos modelos: uno más arreglado tipo doncella de casamiento y otro que es de dos piezas, bata y combinación. La tela es un crepe romaine suave y femenino, los cuellos altos para un look delicado. Los trajes de los hombres son grises o azul oscuro, de talla única, solapas medianas, corbatas conservadoras. También se contemplan las distintas religiones, túnicas blancas cosidas a mano para los mormones y mortajas negras para los judíos ortodoxos”.

sábado, 17 de noviembre de 2007

La extravagancia a la cabeza

Para celebrar el triunfo sobre la marina inglesa y antes de que rodara en la guillotina, Maria Antonieta se dio el gusto de ir a bailar con una reproducción del barco más lujoso de la flota francesa sobre su cabeza. El modelito se llamó: "Frégate la Junon"

domingo, 11 de noviembre de 2007

En otros tiempos...

Modelos para hermanitas de la Casa Paquin
Museo del traje. San Telmo. Buenos Aires
En otros tiempos los jóvenes, e incluso los niños, no llevaban una indumentaria específica: a los niños se les vestía como adultos pero a escala reducida.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Apuntes sobre el dandismo

Luego de la Revolución, la moda masculina (en lo esencial surgida del modelo cuáquero) se transformó profundamente en su forma y en su espíritu: la idea de democracia produjo una indumentaria teóricamente uniforme, sometida no a las exigencias del parecer sino a las del trabajo y la igualdad, una indumentaria práctica y digna, adaptada a cualquier situación de trabajo, y por su austeridad y sobriedad, portadora del canto moral que marcó a la burguesía del siglo XIX.

Como no era posible cambiar el tipo fundamental del vestido masculino sin atentar contra el principio democrático y laborioso, fue el detalle (la nadería, el nosequé, la manera) el que acaparó toda la función distintiva de la indumentaria: el nudo de una corbata, la tela de una camisa, los botones de un chaleco, la hebilla de un zapato han bastado desde entonces para marcar las más sutiles diferencias sociales.
El "detalle" vestimentario ni siquiera es un objeto concreto, por diminuto que sea; es una manera, a menudo sutilmente sesgada, de romper el vestido, de "deformarlo", de sustraerlo a todo valor, desde el momento en que éste es compartido.

El dandi es un hombre que ha decidido radicalizar la indumentaria del hombre distinguido sometiéndola a una lógica absoluta. Su esencia ya no es social sino metafísica. Sus comportamientos son profundamente creativos y ya no sólo selectivos, los efectos de una forma deben ser pensados, el vestido no es un objeto realizado sino un objeto tratado. El dandi está condenado a inventar incesantemente rasgos distintivos infinitamente nuevos, por una exigencia fundamental, el dandi crea su atuendo, lo concibe como un artista concibe una composición a partir de materiales corrientes

martes, 6 de noviembre de 2007

Sobre la fotografía de Moda



La verdadera extrañeza de la fotografía de Moda reside en la inmovilidad del vestido. La portadora del vestido, la mujer, es la que está en "escena", en acto. Por una curiosa distorsión, del todo irreal, la mujer es captada en el apogeo de un movimiento, mientras que su vestido permanece inmóvil.
(Mi-Zo y Eugenio Recuenco)

sábado, 3 de noviembre de 2007

Maestros: Edith Head

Dos de los más destacados trabajos de Edith Head fueron vestir a Bette Davis en Eva al desnudo (All about Eve, Mankiewicz, 1950) cuyos preciosos trajes de noche, los abrigos de piel y la elección de broches, pulseras de brillantes... contribuyeron a poner el toque justo de elegancia que el papel de Davis requería, y a Gloria Swanson como estrella retirada del cine mudo en El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, Billy Wilder, 1950). Este último vestuario fue gratificante para Head. Colaboró mano a mano con la propia Swanson para darle forma externa al personaje de Norma Desmond. “Eramos co-diseñadoras” comentaría Head. Eligieron cada accesorio y cada detalle del vestuario con gran cuidado. El personaje debía desprender un perfume algo rancio y decadente, lo que consiguieron creando un glamour algo excesivo y pasado de moda.

martes, 30 de octubre de 2007

Rivales

Para referirse a ella, Coco Chanel decía: "aquella italiana que hace vestidos" y al principio trató de ignorarla hasta que vio que las exhibiciones de Elsa Schiaparelli pasaban a convertirse en verdaderos acontecimientos sociales ávidamente esperados. Allí donde Chanel era clásica, Schiaparelli era barroca. Coco tendía a la libertad y a la simplificación, Elsa reintroducía las locuras del lujo. "Lo que yo hago lo recogen y lo copian todos", afirmó Chanel. "Lo que yo creo es inimitable", replicó Schiaparelli.

lunes, 29 de octubre de 2007

La mujer de Moda

Ella es imperativamente femenina, absolutamente joven, de marcada identidad y a la vez con una personalidad contradictoria, se llama Daisy o Barbara; frecuenta a la condesa de Mun y a miss Phips; es secretaria de dirección, pero su trabajo no le impide estar presente en todas las fiestas del año y del día; sale todos los fines de semana y viaja todo el tiempo, a Capri, a las Canarias, a Tahití y, sin embargo, en cada viaje pasa por el sur de Francia; siempre reside en climas francos, le gusta todo a la vez, desde Pascal hasta el cool-jazz.

viernes, 26 de octubre de 2007

Dos carteras para Grace


1- Bajo el nombre de Lisa Fremont, la periodista de modas novia de James Stewart en "La ventana indiscreta", Grace luce una cartera de mano de Hermes, de la que saca un sexy camisón de nylon modelo de Mark Cross, mientras anuncia: Esto es sólo un anticipo de lo que verás más tarde. La escena provocó que ambos modelos (cartera y camisón) se volvieran rapidamente éxitos de ventas.

2- También de Hermes, pero esta vez en la vida real, la princesa de Mónaco apareció fotografiada por la revista Life en 1955, intentando ocultar a los paparazzi su primer embarazo con la que pasó a llamarse "Kelly bag", un modelo de cartera alta con manijas diseñada para los aficionados a los deportes ecuestres.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Las camisas de Gatsby

...
Sacó un montón de camisas, echándolas una por una ante nosotros: camisas de purísimo hilo, espesa seda y magnífica franela que al caer perdían sus pliegues y cubrían la mesa en multicolor desorden. Mientras las admirábamos, sacó más, y el suave y lujoso montón fue subiendo; camisas a rayas y a espirales, a cuadros en coral y verde manzana, lavanda y naranja claro, con monogramas indios en azul cobalto. De súbito, con un ahogado gemido, Daisy agachó la cabeza sobre las camisas y se puso a llorar tempestuosamente.
-Son unas camisas tan bonitas... -sollozó la voz ahogada entre los espesos pliegues-: Me entristezco porque nunca he visto camisas como éstas.
...

El Gran Gatsby
F. Scott Fitzgerald

martes, 23 de octubre de 2007

viernes, 19 de octubre de 2007

miércoles, 17 de octubre de 2007

Inflación

The Illustrated London News de febrero de 1861 comentaba la popularidad que habían alcanzado las guarniciones de pasamanería y advertía de lo caras que podían resultar:

La pasamanería está cada vez más de moda, especialmente para adornar los trajes de seda; tiene un alto precio, debido a los materiales que se necesitan para hacerla. Ya no se usa simplemente para rematar las faldas y cuerpos, sino que hay que fabricarla siguiendo las exigencias de la moda, que pide formas especiales y una sucesión de ornamentos; por lo tanto es inevitable que se encarezca.

jueves, 11 de octubre de 2007

El sarampion malva

El origen de los brillantes tintes sintéticos se debe en gran parte al trabajo de sir William Henry Perkin (1838-1907) quien, en 1856, descubrió por casualidad el primer tinte artificial cuando era estudiante en el Real Colegio Químico de Londres. Mientras experimentaba con una nueva fórmula sintética para combatir la malaria que reemplazase a la quinina, produjo un polvo rojizo, que cuando se purificaba, se secaba y se trataba con alcohol producía un tinte malva. Este tinte daba lugar a un bello y brillante color que Perkin patentó y se conoció con el nombre de “anilina violeta o malva”.
El descubrimiento de Perkin dio lugar a una revolución y muy pronto las fábricas textiles adoptaron su técnica y los tejidos resultantes se caracterizaron por tener un brillo y una intensidad sin precedentes que entusiasmaron a los consumidores. En agosto de 1859 se describía la pasión por el morado como “un sarampión malva”, una enfermedad que empezaba con un ataque de lazos malvas y terminaba con el cuerpo completamente cubierto por ese color. En seguida se fabricaron otros tintes sintéticos con nombres evocadores que sugerían la calidad brillante del color como: magenta ácida, verde aldehído, fuchina de Verguín, amarillo Martius y rojo Maguela.

martes, 9 de octubre de 2007

Inevitable


La única manera (de contar esta historia es con mandarinas)

Birmania: Ana Scannapieco
Alaska: Magdalena Grondona
Holanda: Sabrina Gómez

Realización de escenografía: Julián Villanueva
Diseño de iluminación: Omar Possemato
Música: Jackson Souvenirs
Prensa y Comunicación: Duche & Zárate

Producción: Mercedes Longo
Vestuario y asistencia de dirección: César Taibo

Drama y dirección: Ana Lidejover y Melisa Hermida

Viernes 21 hs.
El Camarín de las Musas
Mario Bravo 960

Entrada: $ 15
Reservas: 4862-0655

Radar
Perfil

domingo, 7 de octubre de 2007

Jimmy

... yo la adoro a mi mami, porque es tan santa y a la vez, no puede evitarlo, tan linda y coqueta, y ella siempre rápido, manejando con sus guantes de cuero marrones, mi mami nunca maneja con las manos desnudas, una señora maneja siempre con guantes aunque haga calor, ella preciosa con su peinado a lo Jackie O. a quien tanto admira, aunque nunca le voy a perdonar que se haya casado con ese griego panzón, elegantísima con sus Vuarnet y su relojito Cartier...
Yo amo a mi mami
Jaime Bayly

jueves, 4 de octubre de 2007

Robert Walser

Su figura frágil me esperaba en la estación de Saint Gall. Estaba él en el andén, mirando ansiosamente hacia el vagón, con su infaltable sombrero y su corbata bien anudada, su chaleco abotonado bajo el traje limpísimo pero bastante tronado -no tenía medios para vestir con elegancia, aun en el improbable caso de que ello le hubiera interesado- , y su paraguas que le servía como bastón para la caminata, como sombrilla si el sol castigaba o como refugio de alguna lluvia imprevista.

Hombre en la nieve
Álvaro Abós

martes, 2 de octubre de 2007

Fiestas en West Egg

... Nunca me preocupo de lo que hago y, claro está, siempre lo paso bien. La últimna vez me rompí el traje en una silla, él me pidió mi nombre y dirección, y, antes de una semana, recibí un paquete de "Croirier", con un traje de noche nuevecito.
-¿Te lo quedaste? -preguntó Jordan.
-Claro que sí. Esta noche me lo iba a poner, pero me viene grande de pecho y es preciso retocarlo. Es azul gas, con cuentas color lavanda. Total: doscientos cinco dolares.
...

El Gran Gatsby
F. Scott Fitzgerald