martes, 18 de marzo de 2008

Increíbles y Maravillosas


 Después del triunfo de la Revolución Francesa, la apariencia pulida, estirada y representativa del Antiguo Régimen comenzó a desaparecer y, a la vez, se fueron imponiendo un vestuario y costumbres que estaban más acordes con la ideología de la nueva sociedad. Las clases acomodadas de los demás países europeos, siguieron copiando "lo francés", aunque fueran ropas que denotaran aires de libertad republicana.                                                                 El primer cambio profundo tuvo lugar durante el Directorio. Los más audaces exageraron su vestimenta y su gestualidad. Por calles y plazas, caminaban jóvenes de ambos sexos, haciéndose notar, con sus ropas llamativas, peinados y afeites. A esas mujeres las llamaron las Maravillosas y a los hombres los Increíbles. 

viernes, 14 de marzo de 2008

Moda renacentista


Las prendas típicas del  Renacimiento se desarrollaron en Italia, de donde, a raíz de la invasión de Carlos VIII de Francia en 1494, se extendieron al resto de Europa. No está claro por qué la moda italiana, bastante más sencilla, se desarrolló de forma independiente al resto de Europa, pero parece probable que esto se debiera a su clima más cálido. La túnica de cuello bajo y la camisa en el hombre, y las capas igual de sencillas y también de cuello bajo en la mujer (denominadas capa Julieta) ejercieron un efecto breve pero intenso en la evolución del vestido europeo en general. Hacia 1620 había desaparecido la sencillez, y la línea vertical de las prendas medievales fue sustituida por la línea horizontal del traje del renacimiento. Al tiempo que se producía este rápido cambio de estilo, irrumpió en Europa la moda del ‘acuchillado’. Esta tendencia, que probablemente tuvo su origen en el sur de Alemania y que perduró hasta el siglo XVII, consistía en unas aberturas semejantes a cuchilladas en el tejido exterior que dejaban ver una tela distinta por debajo. Tal vez el desarrollo más interesante de esta época fuera la utilización, o al menos la exposición, de las camisas por parte de hombres y mujeres. Una vez que la camisa quedaba a la vista, tenía que ser adornada; los ribetes de encajes y volantes en cuello y mangas se convirtieron en menos de 50 años en gorgueras almidonadas que estuvieron de moda durante otros 100 años.

martes, 11 de marzo de 2008

Rita´s Wardrobe


Rojo, celeste y amarillo.
Vestiditos con puntillas y cintas.
Miss Rita apprend à s´habiller.

domingo, 9 de marzo de 2008

Moda y estilo en W. Benjamin


“La moda es un salto de tigre al pasado “ Walter Benjamin

“La moda es un salto de tigre al pasado. Pero este salto se produce en un terreno donde manda la clase dominante. El mismo salto, bajo el cielo libre de la historia, es el salto dialéctico, en el sentido en que Marx comprendió la revolución”

La moda no sólo es fugaz; además se presenta como tal (del año, de la temporada), mientras que el estilo promete eternidades, además de extenderse en un tiempo que permite la insistencia de modos de hacer complejos, que se configuran por agregaciones. El estilo no se despliega en un solo soporte, ni en un solo registro, como pueden hacerlo las modas. Para hablar de los sentidos de la moda hace falta, siempre, hablar de otra cosa: detenerse en eso sobre lo que la operatoria de la moda termina proyectándose en cada caso. O reconocerla, cada vez, como herramienta de un estilo, porque, como en la relación motivo/tema, lo singular adquiere un sentido compartible sólo en relación con su estabilización metadiscursiva, cuando opera y se establece como parte de lo general. Tal vez por eso cuesta tanto hablar de la moda que uno mismo practica: al hacerlo, estará dando información sobre quién sabe qué; el estilo circula, en cambio, con dispositivos adosados de argumentación y justificación. Funda el imaginario de su necesidad, y califica como falta de estilo el estilo de los otros.

martes, 4 de marzo de 2008

Historias de Hollywood XI


 Theadora van Runkle es una diseñadora nata. Sin ninguna formación académica en diseño de vestuario, ni más profesión que la de ilustradora comercial, consiguió que le encargaran el vestuario de Bonnie and Clyde (Arthur Penn, 1967) gracias a la entusiasta recomendación de la diseñadora Dorothy Jeakins. La película y los asombrosos vestuarios, que recrean los Estados Unidos en los tiempos de la Gran Depresión de la década de 1930, acabarían marcando un fenómeno de moda, y le supusieron una nominación al Oscar. Theadora van Runkle recuerda a la actriz Faye Dunaway como una mujer arrebatadoramente bella y con una figura muy sensual. Las boinas (al igual que los pañuelos), que marcaban la identidad de Bonnie, significaron una verdadera tendencia de moda de finales de los años 60.

sábado, 1 de marzo de 2008

Maestros: Claire McCardell


 Dicen que Claire McCardell fue la primera diseñadora verdaderamente Americana, la precursora del ‘american style’. Un estilo fresco, femenino y desenfadado, más fácil de describir visualmente que con palabras: basta imaginar a Doris Day en cualquiera de sus tantas películas…                                                                                                                                             Claire nació en Frederick, Maryland, y estudió ilustración de moda en la Parsons School of Design. Su actividad profesional comenzó como asistente Robert Turk. Durante su carrera consiguió éxitos comerciales rotundos como el ‘Monastic Dress’ (1938) y el ‘pop-over’ (1942). Su estilo fraguado bajo la influencia de Chanel y Vionnet se dejaba seducir por los plisados, los drapeados y el estilo griego y romano clásico.                                                                                Entre las innovaciones que McCardell introdujo se encuentran el clásico top elástico sin tirantes y la redefinición del traje de baño. Una carrera que le valió dos prestigiosos American Designers Coty Award (1943 y 1956) 

domingo, 24 de febrero de 2008

Maestros: Jacques Fath


La maison de Jacques Fath, inaugurada en 1937, sobrevivió a la guerra. Junto con Dior y Balenciaga, Fath fue una figura destacada de la alta costura a finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, hasta su inesperada muerte a la edad de 42 años. Fath fue conocido por sus vestidos “de ocasión”, habitualmente con grandes lazos y pliegues asimétricos.

viernes, 8 de febrero de 2008

Irene´s wardrobe

Para los días primaverales ella prefiere los géneros suaves y volátiles. Hermosos vestidos de muselina o soleras de inspiración ibérica, con grandes faldas acampanadas.
Oriente se presenta bajo un sugerente kimono de la más fina seda pintada a mano con bellas flores de loto, combinado con un obi carmesí.
Las tardes de sport: bermudas y camisas de manga ranglan.
Trajes sastre de faldas tubo para el frío invierno y pequeños sacones de piel de armiño.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Historias de Hollywood X

Howard Greer, jefe del departamento de arte de la Paramount, contrata en 1923 a Head para dibujar los bocetos del vestuario para cada nuevo proyecto del estudio. Con ellos trabajaba un diseñador al que Head admiraba profundamente, Travis Banton. Este se haría cargo del departamento cuando Greer deja el estudio en 1927 y tomará a Edith Head como asistente. Banton, de gran talento, diseñaría algunos de los vestidos más celebrados de Carole Lombard o Marlene Dietrich de quién potencia para la pantalla su famoso “estilo masculino”.
Head comienza creando el vestuario de los actores secundarios en las películas de pequeño presupuesto del estudio, pero su magnífico trabajo y dedicación le hicieron tomar mayor responsabilidad y en poco tiempo alguna de las grandes estrellas de los años veinte como Clara Bow o Mae West vestían sus diseños en la pantalla.
Uno de los primeros éxitos de Head fueron sus creaciones para Dorothy Lamour (foto) en The jungle princess (Wilhelm Thiele, 1936). Para ella creó un exótico vestuario a base de pareos y bañadores de vivos estampados que marcaron la moda en las playas de toda América durante los años treinta.

lunes, 4 de febrero de 2008

A lo chico.

En 1910 se produjo un cambio rotundo en la moda, influenciado por los "Ballet Rusos" que recorrían los escenarios europeos. Los colores llamativos y el orientalismo reemplazaron la hegemonía en tonos pastel y las faldas largas. Bailarinas como la sensual Isadora Duncan y la enigmática Mata Hari, se transformaron en íconos de belleza seguidos mundialmente. Gracias a esta nueva moda las mujeres se atrevieron a desafiar los sólidos principios morales que las ataban y comenzaron a mostrar el cuerpo, lo que por supuesto no fue posible sin escándalo eclesiástico y machista de por medio.
Los cuellos "hasta las orejas" dieron paso al escote en "V" y las faldas se acortaron levemente, dejando al descubierto los tobillos, cosa que también causó estupor en la época En 1914 llegó la Primera Guerra Mundial, que terminó por completo con la farándula y el lujo de la moda francesa e inglesa, en donde se encontraban las grandes casas de alta costura.
Una vez finalizado el conflicto, en 1918, la falda campana dio paso a los cortes rectos, "tipo tubo". El tan utilizado corsé cambió de estrategia, ya que si antes se había usado para levantar el busto, ahora lo hacían para disminuirlo. El "corsé alisador" y los vestidos acinturados en la cadera, dibujaron el nuevo tipo de belleza y de mujer, las que buscaban parecerse más a los muchachos que a las antiguas beldades femeninas. Así surgió la mujer estilo Garzonne, quienes para lograr más aún el parecido con los hombres, se cortaron el pelo y perfilaron las cejas y comenzaron a salir a bailar. Ahora hasta era bien visto ser amiga o parecerse a las cortesanas de "vida alegre".

jueves, 31 de enero de 2008

La moda elegante

Cuando a principios del siglo XX, Georg Simmel dictaminaba sobre la moda elegante encontraba en la distinción la doble función de distinguirse, de diferenciarse, pero al mismo tiempo de identificarse, de admitirse igual a otros. Probablemente fue la moda elegante el último vestigio visible que se democratizó. Las buenas familias, justamente las personas distinguidas, siguieron arropándose con atavíos distintos y distantes, atavíos que marcaban esa barrera apreciable que las muchedumbres contemporáneas se aprestaban a rebasar. En efecto, la moda siguió siendo la manera de crear vistosamente un espacio propio, una reserva egocéntrica en la que identificar a quienes son como uno cree ser. El largo siglo XIX se prolongó hasta 1914, como también las maneras de vestir. Levitas oscuras, cuellos almidonados, sedas apagadas, corsés y miriñaques. Vemos a petimetres envejecerse deliberadamente hasta convertirse en adultos obesos con barbas hirsutas, con patillas descomunales y con bigotes retorcidos; vemos a damiselas ceñidas por la armadura de unas telas que agigantan los pechos al tiempo que los cobijan; vemos a familias de recta presencia, de patriarcal postura, rodeando al severísimo padre, centro y tutela de la progenie y de la esposa.

martes, 29 de enero de 2008

Triunfa el satén

En el Renacimiento, cuando uno adquiría un vestido nuevo, se hacía retratar de nuevo.

lunes, 28 de enero de 2008

De Gibson al Tailleur

A comienzos del 1900 se erigió el ideal de la "Chica Gibson", personaje de caricatura que representaba el ideal femenino de entonces y que se transformó en todo un patrón de vida. Su creador era por supuesto un hombre, el que atribuía a esta belleza los valores y costumbres que los caballeros consideraban adecuadas para una dama. Éstas debían ser de pecho erguido, caderas anchas y nalgas sobresalientes, además de sumisas y obedientes. Poco después nació la mujer con forma de "S", las que ajustaron la falda para resaltar la figura, los peinados se subieron sobre la cabeza y los sombreros se adornaban con plumas.
Pero un nuevo ideal de mujer comenzó a emerger, el que por primera vez fue creado por ellas mismas y no por hombres. La nueva imagen era la de una mujer trabajadora y eficiente, que luchaba por obtener el derecho a voto y que se inmiscuía en los asuntos que hasta entonces eran privilegio del poder masculino. Para representar esta nueva tendencia, los vestidos se alejaron paulatinamente del decorado simplificando su confección. El traje de dos piezas, denominado "traje sastre", era lo más adecuado para los nuevos tiempos.

viernes, 25 de enero de 2008

Consejo útil

“Cuando una persona es la belleza del momento y su aspecto está realmente al día, y entonces cambian los tiempos y cambian los gustos, y pasan diez años, si mantiene exactamente el mismo aspecto y no cambia nada y se cuida, sigue siendo una belleza. Los restaurantes Schraff fueron la belleza de su tiempo; luego quisieron mantenerse al día y se modificaron y se renovaron hasta que perdieron todo su encanto y fueron comprados por una gran empresa. Pero, de haber mantenido el mismo aspecto y el mismo estilo y de haber aguantado durante los años de baja en que no estaban a la moda, hoy serían de lo mejor. Debes conservarte igual en períodos en que tu estilo ha dejado de ser popular porque, si es bueno, volverá y una vez más serás reconocido como una belleza”
Andy Warhol
Mi filosofía de A a B y de B a A

miércoles, 23 de enero de 2008

Postal desde Japón

…Por aquí ya todos lucen sus trajes típicos. En los días de fiesta los más coloridos kimonos recorren la aldea. Esta es la foto de mi vecina, la señorita Komako, el día de la celebración de Festival del quinto mes, cuando el perfume de los lirios y las artemisias se entremezcla tan bellamente…
Besos desde el oriente.
Yukio

lunes, 21 de enero de 2008

La cage

La palabra crinolina denominaba originalmente una tela tejida con crin de caballo que se usaba para forrar sombreros y, más tarde, para dar cuerpo a las enaguas y los dobladillos de los vestidos. Hacia 1856 el término se aplicaba a una prenda interior compuesta de varios aros de tamaños graduados, hechos con barba de ballena o de acero, que ensanchaban las faldas y las ayudaban a mantener su forma.
A finales de los años ´40 del siglo XIX, las faldas de moda se habían hecho tan anchas que las señoras tenían que usar debajo capas y capas de enaguas endurecidas para conseguir la silueta deseada.
Para resolver este problema se hicieron muchos experimentos con caucho, tubos inflables, ballenas y cañas. Uno de los primeros inventos fue patentado por William Thomas y John Marsh en 1849 y constaba de una estructura compuesta de tubos de caucho indio tejidos a través de trozos de madera hueca, creando miriñaques elásticos y flexibles. El 23 de mayo de 1856 J. Gedge obtuvo una patente para crinolinas hechas con dos telas cosidas herméticamente con un pequeño agujero por el que introducir una boquilla para inflarla y una abertura mayor para dejar salir el aire cuando la señora que la lleve puesta quisiera sentarse.
Se llevaron a cabo experimentos con más éxito usando acero, como el diseño patentado en 1856 por C. Amet: una crinolina hecha con alambres de acero cubiertos de tela, sujetos con fuertes cintas, de manera que formen el “esqueleto de la enagua”. Los alambres de acero hicieron posible crear un miriñaque en forma de jaula ligera, plegable, que duraba mucho tiempo y que no era demasiado caro.
Aunque la prensa los ridiculizó a menudo, se hicieron muy populares y se produjeron a millares.

sábado, 19 de enero de 2008

¡Quiero ese vestido!

La moda no ha pasado nunca inadvertida para el mundo intelectual. Ya a comienzos del siglo pasado, en 1830, Balzac redactó su “Tratado de la vida elegante” y a finales de ese mismo siglo, intelectuales como el dandy y poeta Baudelaire, ya se fijaban con entusiasmo en el femenino y erótico arte de pintarse los ojos, las mejillas y los labios, descrito en su “Elogio del maquillaje”: un pequeño tratado donde la moda se presenta como un elemento constitutivo de lo bello, un síntoma del gusto ideal. Para el inglés Oscar Wilde, el maquillaje proporcionaba a la mujer lo mismo que su intención personal para con la naturaleza: nunca imitarla, sino embellecerla. Hacia 1874, Mallarmé, redactaría “La última moda”, su enmascarada incursión en el mundo de las telas y los vestidos.
Pero también la literatura ha inspirado el gusto de las mujeres. Dicen que Sarah Bernhardt, leyendo una página de “Salambo”, de Flaubert, quien describió a su personaje vestida de una tela desconocida, quiso tenerla para su nívea piel y la tan afamada artista exigió una tela similar que al cabo de una semana existía. Sarah la creó mutando un terciopelo color hortensia marchita con reflejos azulados y haciendo macerar a martillazos la pieza de terciopelo de Venecia color rosa auroral; posteriormente, la intervino con fumigaciones de azufre y azafrán, para encontrar un tinte nunca antes visto. Al final, un dibujante trazó arabescos y flores de fantasía, animales emblemáticos y sombras sugestivas con un vaporizador especial; el resultado inesperado cubrió a su grácil cuerpo en sus futuras representaciones. Este acto bien afirma lo dicho por Barthes sobre el vestido: "Se sabe que la vestimenta no expresa a la persona sino que la constituye; o más bien es sabido que la persona no es otra cosa que esa imagen deseada en la que el vestido nos permite creer". El gusto por lo nuevo y lo exótico en la moda ha sido un rasgo constante en nuestras sociedades modernas y sobre todo de manera creciente desde el siglo XIX a nuestros días.

martes, 15 de enero de 2008

El Virus Quant

A comienzos de los años ´60 Mary Quant populariza la Minifalda

Entró al probador
y agarró la minifalda
luego la calzó
y después giró la espalda.

Llamó al vendedor,
quiso que le dé un consejo:
quería saber
si el cuero era viejo.

El muchacho no pudo pensar,
comenzó a transpirar,
se le iba a dar.

Ella vio una adecuada reacción
y arrastró al vendedor
dentro del probador.

Sin perder tiempo
aprovecharon,
la hicieron corta y se borraron.
El probador
Virus

jueves, 10 de enero de 2008

La elegancia de los fantasmas

…Era gallardo, audaz, seductor, lleno de entusiasmo, alegría y bondad.
Como puede imaginarse, la dejó asombrada por la elegancia de sus modales y de su porte.
… lo juzgó rico, pero de una loca prodigalidad. Se le aparecía con la aureola de la última moda, de la belleza física, de los trajes elegantes, de las maneras exquisitas con las mujeres.
Otra vuelta de tuerca
Henry James

lunes, 31 de diciembre de 2007

Borges es viejo sin sombrerista

Los intelectuales son contrarios a la costumbre de usar sombrero

Yo no sabía que la omisión o la práctica de esa peluca supletoria que los hombres mortales de habla española llaman sombrero (palabra absurda, ya que "sombrero" debía ser el que trafica sombras), bastase a definir dos sectas, pero me juran que así es y que "sinsombrerista" es el varón que no usa otra sombrero que la intemperie, el saludo o el firmamento, y "sombrerista" el encaperuzado y mitrado.
Hace muchos años que los sombreros prescinden de mi cabeza, sin resfriarse y sin mayor incomodidad.
(...)
Jorge Luis Borges
Diario Crítica, Buenos Aires, 8 de septiembre de 1933

jueves, 27 de diciembre de 2007

Los robots de Larmessin

Desde el Renacimiento se han escrito obras sobre el vestido, trabajos de inspiración arqueológica o bien enumeraciones de trajes basadas en la condición social, pero es evidente que cualquier diccionario del vestido solo es posible en una sociedad fuertemente jerarquizada, donde la moda participase de un verdadero ritual social. En este sentido, una obra significativa porque representa un estado imaginario y en cierto modo superlativo de ese diccionario de la indumentaria es "Las Costumes grotesques" de Larmessin (siglo XVII).
Larmessin dispuso para cada profesión un traje cuyos elementos se tomaban oníricamente prestados de los propios instrumentos del oficio para luego armonizarse en una especie de linea general, de gestalt significante, recordando las pinturas de Archimboldo. Se trata de una especie de pansimbolismo desenfrenado, creación a la vez poética e intelectiva, donde la profesión se ofrece en su escencia imaginaria: formas recargadas del pastelero, serpentinas del boticario, flechas del artificiero, curvas y protuberancias del alfarero, etc. En esta fantasmagoría el vestido acaba absorbiendo totalmente al hombre, el trabajador queda anatómicamente asimilado a sus instrumentos, y a la postre lo que se describe poéticamente es una alienación: los trabajadores de Larmessin son robots avant-la-lettre.

lunes, 24 de diciembre de 2007

M'a t'on dit

En 1872, Mallarmé escribe a su amigo, el poeta José María Heredia las siguientes palabras: “Estoy recopilando por las esquinas de París las suficientes suscripciones para crear una revista dedicada a la belleza y al lujo”. Este proyecto vería finalmente la luz en 1874 y pasaría a la historia como La Dernière Mode, en parte negocio esperanzado, en parte aplicación vulgarizadora de una estética, un magazine de moda destinado, una vez más, a las mujeres y cuyos artículos estaban firmados por “Marguerite de Ponty” y “Miss Satin”, alter egos de Mallarmé y su colaborador Ulrich Lehmann. Enmascarados en nombres femeninos, asumen un vocabulario lleno de precisiones: telas, formas, adornos, un lenguaje tan complejo como el de cualquier técnica, con los giros que, desde Mme. de Sevigné, se supone que corresponden a la volubilidad femenina.
Mallarmé practica el tono discreto que su época espera de la mujer de buen gusto, ejemplo para las lectoras a quienes se propone la revista, finisecular y alejada de la sofisticación de sus compañeras literarias del momento.
La masculinidad de su autor era guardada cuidadosamente en secreto. A pesar de que el nombre de Mallarmé aparecía en primera página como un donante literario, la revista no proporcionaba ningún otro signo que señalara que cada palabra impresa había sido escrita exclusivamente por hombres.

lunes, 17 de diciembre de 2007

María Félix, la doña

En México al inicio de su carrera cinematográfica María Félix fue vestida por Beatriz Sánchez Tello, Armando Valdés Peza, Tao Itzo, y Mitzy.
Siempre exigía que tanto los materiales como la ejecución fuese de lo mejor, así se tuviese que repetir hasta tres veces la prenda que se confeccionaba.
Irene Karinska y Marcel Escoffier le diseñaron unos sombreros y un vestuario bellísimo para la película "French Can-Can", y el legendario creador de zapatos Roger Vivier le diseñó y realizó decenas de zapatos.
En Nueva York, Frederic Caster presentó la colección de pieles de la Casa Dior con modelos vestidas y peinadas como la Félix: suéter negro de cuello alto, pantalón negro y botas a la rodilla, el pelo recogido con peinetas.
En Europa la vistieron: Jean Desses, Christian Dior, Valentino, Coco Chanel, Givenchy, Yves Saint Laurent, Bijan, Balenciaga y muchos otros. En 1984 la Cámara Nacional de la Moda Italiana y la Federación Francesa de la Costura, la nombraron una de las mujeres mejor vestidas del mundo.
“A la Doña siempre le ha gustado coleccionar telas antiguas, encajes, linos, sedas y cuando piensa en confeccionarse algún vestido o abrigo, hecha mano de ellas sin importarle si son cortinas de un palacio chino o telas del siglo XVIII. En una ocasión alguien le regaló una capa pluvial y ella la usó como falda y comentó: " Mi cintura es del tamaño del cuello del cura”.
Impresionante era su colección de abrigos de piel, todos diseñados para ella, de pantera de Somalia, Leopardo, Chinchilla, Pantera de China y sus famosas gabardinas forradas de Cibellina. En el Metropolitan Opera House de Nueva York, una americana se acercó a decirle: “Todo lo que lleva puesto es muy bello, pero solo una mujer como usted puede portarlo ".

jueves, 13 de diciembre de 2007

Maestros: Jean Desses

Nacido Jean Dimitre Verginie en Alejandría, Egipto, el 6 de agosto de 1904, hijo de padres griegos, fue maestro de Valentino y Guy Laroche.
Joven, en 1925, abandonó sus estudios de derecho y empezó a trabajar para la Maison Jane (París) y en 1937 abrió su propio salón de costura.
Después de la Segunda Guerra Mundial viajó por todo el mundo. Sus diseños reflejaban las influencias de sus viajes: la creación del drapeado en gasa, vestidos de noche, vestidos bordados y largas faldas fluyendo, sobre los de principios de las túnicas griegas y egipcias.
Su moda fue muy popular en las décadas de 1940-1960, en especial entre la realeza europea y las estrellas de cine. Entre sus clientes estaban la Reina y las princesas reales de Grecia, la Duquesa de Windsor y Elsa Maxwell. En 1962, diseñó el traje de boda usado por la Princesa Sofía de Grecia (más tarde Reina Sofía de España) para su matrimonio con el futuro rey Juan Carlos de España.

domingo, 9 de diciembre de 2007

El arte de estar solo

…una hermosa mañana, ya no sé exactamente a qué hora, al venirme en ganas dar un paseo, me planté el sombrero en la cabeza, abandoné, el cuarto de los escritos o de los espíritus, y bajé la escalera para salir a buen paso a la calle.
...Sombrero azul imaginario en la cabeza y directo a la calle. El arte de estar solo. Pensando en ese arte fui luego cruzando por lugares agrestes y tempestuosos que comenzaron a alternarse con otros que eran plácidos y me parece que absurdos. Y así, pensando en el arte de estar solo, llegué justo al mediodía, soñándome vestido de montañero, con un bastón en una mano y en la cabeza un sombrero azul.
...Bastón imaginario. Sólo en mi chaleco montañés se unían lo imaginario y lo real: cosido a ese chaleco, en forma de impecable cheque bancario, llevaba mi dinero ahorrado rumbo al ancho, fresco y luminoso mundo de la nada.

lineas de El mal de Montano
Enrique Vila-Matas

viernes, 7 de diciembre de 2007

Brummel (final)

Los sastres más importantes de Londres se lo disputaban como cliente: Schweitzer y Davison de Cork Street y Weston y Meyer de Conduit Street contaban entre sus favoritos.
Brummel tardaba más de dos horas en vestirse, todo un espectáculo al que asistían un selecto grupo de amigos. El momento de ponerse la corbata era esperado con ansiedad, dos mozos le ayudaban en ese quehacer. Necesitaba repetir la operación hasta veinte veces para acertar el nudo. Cada vez que fallaba, la corbata era tirada al suelo y reemplazada por otra.
Quizá su conducta repleta de excesos e impertinencias llenas de afectación e insolencia ayudó a su caída en desgracia, ya que perdidos los favores reales los acreedores vislumbraron la oportunidad de recobrar sus deudas. En 1814, Brummel lo perdió definitivamente todo, y ante la persecución de los banqueros londinenses, escapó a Francia, el paraíso de los arruinados y Calais, a pesar del provincianismo se convirtió en su residencia. Brummel siguió demostrando su clase y su elegancia. Uno de sus antiguos amigos consiguió que se le nombrase cónsul de Inglaterra en Caen. Los acreedores volvieron a surgir cuando fue destituido del cargo. No podía comprarse ropa y un sastre de Caen, movido por la compasión, le arreglaba los vestidos que le quedaban. Parecía el ultimo peldaño de desgracias que podía ocurrirle, pero en Mayo de 1835 fue detenido por deudas y conducido a la cárcel. El duque de Beaufort y Lord Alvenley se enteraron en Londres del suceso y patrocinaron una suscripción para que recuperase la libertad.
Brummel perdió la salud mental y acabó en la calle pidiendo limosna. Los últimos días de su vida los termina en el Asilo Bon Sauveur, un hospital para enfermos mentales sin recursos. El 29 de Marzo de 1840 es enterrado en el cementerio protestante de Caen.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Brummel (primera parte)

Nadie mejor que George Bryan Brummel representa la quintaesencia de la elegancia masculina. Máximo exponente del dandismo, marca las tendencias del vestir y las maneras de la cosmopolita Londres.
Brummel nació en 1778 en el seno de una familia de clase alta; aunque no aristocrática. Su padre era secretario privado de Lord North, primer ministro durante el reinado de Jorge III, lo que le había permitido reunir una pequeña fortuna y su abuelo era un humilde confitero en Bury Street.
En Eton siendo niño, 1790, era reconocido por sus vestimentas y maneras refinadas. Allí consiguió su primera corte de admiradores gracias a su educación, sus maneras exquisitas y su fina e inteligente oratoria.
Un día, en una lechería de moda en el Green Park conoció al príncipe de Gales, quien lo miró con admiración y no sin cierta envidia, pues vio en él una impecable corbata, un no menos impecable conjunto de casaca, chaleco y pantalón y unos brillantes zapatos de punta afilada que se habían puesto entonces de moda.
El futuro Jorge IV de Inglaterra lo tomó bajo su protección y lo convirtió en su compañero favorito.
Su estilo y sus excentricidades eran el centro de las conversaciones de las clases altas. Todo Londres lo conocía por Beau Brummel. Popularizó el culto a si mismo así como el placer de sorprender y la satisfacción de no ser sorprendido jamás. Se convirtió en un oráculo de la moda y sus frases eran repetidas como muestra de buen gusto: "La elegancia no es un atuendo, es una filosofía", "Si alguien se vuelve para mirar tu traje, es que no vas bien vestido”.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Hermandad

En el poema moral de Leopardi, la Moda y la Muerte son dos hermanas –porque la Moda es hija de la madre de la Muerte– y se reconocen, y charlan, y ríen. La Moda le dice a la Muerte, entre otras cosas: “... digo que nuestra naturaleza y costumbre común es renovar continuamente el mundo, pero vos desde el principio te lanzaste a las personas y a la sangre, yo me conformo casi siempre con las barbas, los cabellos, los vestidos, los muebles, los palacios y cosas tales...”.
La moda es emblema de una teoría del futuro: las mujeres (o Evas futuras) aman la moda porque en ella está, como la semilla en el fruto, la estimulante utopía del porvenir.
La profundidad de la moda reside, por ejemplo, en el hecho de que no se la considere algo profundo. Si acaso a la poesía no se la considerara algo profundo, como ocurre habitualmente, sería tan importante como la moda. Lo importante de la moda es su exceso de contemporaneidad. Y lo importante de la poesía es su perceptible relación con un tiempo moroso. Ambas “trabajan” con el tiempo. La poesía parece que nos quiere advertir algo sobre el tiempo. La moda, en cambio, nos disuade. Quizás la indiferencia, la disuasión atraen al arte, y hasta lo arrastran tras de sí.
palabras de Arturo Carrera

sábado, 1 de diciembre de 2007

Luto II

Hacia 1887 Emilio E Gerding funda en Buenos Aires la gran tienda “Los Lutos” en Carlos Pellegrini 443, y aclara al registrar la firma, la importancia de que la especialización que se estaba dando en las profesiones llegara también, a los negocios de ropas. Desde sus vidrieras, sus catálogos y publicidades reproducía la moda que se llevaba en Europa, y digitaba las formas de vestir el luto. El sistema de rápida entrega y elección, se debía a la prohibición social de que los deudos salieran de la habitación sin llevar lutos, inmediatamente después de producirse la muerte de un familiar. Las grandes casas de modas acostumbraban a partir de entonces tanto en Europa como en Argentina, a tener ya confeccionados como mínimo cinco modelos exclusivos de luto en cada colección, para poder cubrir estos llamados intempestivos y urgentes.
Los pedidos se multiplicaban al llegar el 2 de noviembre, día de los muertos, ya que era de rigor vestir de negro, con vestidos y trajes propios o de alquiler. Quedaban prohibidos por veinticuatro horas las fiestas y todo esparcimiento del espíritu. El vecindario en masa estaba de luto y la ciudad entera parecía participar de la pena general. Hoy dice un Caras y Caretas del año 1900, “no se va a los cementerios a orar en este día, sino simplemente a hacer una visita de cortesía en el lujoso carruaje de pase, y ostentando damas y caballeros sus más lujosas toilettes”…

La moda, después
Susana Saulquin